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Más WikiLeaks: ahora Reutemann y Balestrini contra los Kirchner
Carlos Reutemann, Alberto Balestrini, Juan Schiaretti
Sin dudas que las explicaciones a Kelly que más llamaron la atención ayer, y no solo en la Argentina, son las que los cables revelan sobre Reutemann. Allí describió como «un campo minado» la situación del país que heredará el próximo Gobierno y se quejó, como consignó también ayer el diario El País de España por la estatización de las AFJP, las retenciones a las exportaciones agrícolas y la complacencia con que los gobiernos de los Kirchner trataron a los piqueteros y los cortes de ruta.
Campo minado
La reunión del santafesino con Kelly se dio en septiembre de 2009. Para entonces, Reutemann ya se había alejado de los Kirchner y del bloque del Frente para la Victoria tras la pelea por la Resolución 125.
La Presidente «no ha cumplido con las expectativas», le dijo al funcionario de la embajada. «Quien asuma se encontrará con un campo minado; será difícil volver a la normalidad». Por si faltaran explicaciones, agregó: «Soy muy pesimista sobre el futuro del país».
Reutemann se quejó ante Kelly por la dependencia del Gobierno de Luis DElía y Emilio Pérsico y por la falta de reglas claras para las internas del PJ.
El cable, por otro lado, también define a Reutemann: «Admira abiertamente a los Estados Unidos», dijeron. «Es un político diferente, de perfil bajo y sin estridencias». Pero también incluyeron en el sumario de ese informe: «A pesar del entusiasmo de muchos en el PJ por su candidatura en 2011, el senador aparece ambivalente sobre pretender y asumir la presidencia como sucesor de los Kirchner».
Demoledor
Balestrini le dijo claramente a Tom Kelly durante una reunión que el cable de la embajada fechó el 7 de julio de 2009 que la era de los Kirchner estaba terminada. Ese informe del vicegobernador, de una semana después de las elecciones legislativas del 28 de junio de ese año, era demoledor: consideraba que el panorama político del matrimonio estaba terminado, y por lo tanto, una reelección de Cristina sería difícil de conseguir.
Planteó que la pérdida de bancas en Congreso obligaría a Cristina a negociar, lo que debilitaría al Gobierno, algo que terminó sucediendo, pero a medias.
Tal era el pesimismo de Balestrini por entonces en relación con el futuro de los Kirchner, que cuando le preguntaron por la sucesión, apuntó, sin dudar, a Reutemann o a Daniel Scioli. Como amigo cercano de los Kirchner, explicó que creyó que la estrella se había eclipsado.
De hecho, el reconocimiento ante Kelly fue mayor: le relató que la performance del Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires había sido peor de lo que parecía: de no haberlos forzado personalmente a las candidaturas testimoniales, el caudal de votos hubiera sido aun inferior.
En el caso de Schiaretti, no hubo demasiadas sorpresas: le explicó también a Kelly, en otro encuentro, que el Partido Justicialista necesitaba encontrar rápidamente un candidato presidencial para 2011 y puso en la mira a Reutemann y hasta describió también a Julio Cobos como el posible nuevo presidente. Todo fue previo a un viaje del gobernador a Washington, donde, se describe, continuaron esas conversaciones con funcionarios del Departamento de Estado.


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