8 de junio 2015 - 00:32

Massa, en crisis: radicales ya revisan listas en provincias

• SIGA O NO EL TIGRENSE, LA SITUACIÓN DE LOS ACUERDOS CAMBIÓ.
• SANZ SE FORTALECE EN LA INTERNA.
• NO SOBRAN CARGOS.

Ernesto Sanz, Elisa Carrió y Gerardo Morales
Ernesto Sanz, Elisa Carrió y Gerardo Morales
 El futuro de Sergio Massa y el impacto en la política que esa decisión supone tuvo visibilidad hasta ahora en el plano de la puja con Mauricio Macri. El minué de Massa con el jefe porteño tapó, hasta ahora, la política que corre por otros andariveles de la oposición.

Mientras el gran público sigue esa decisión y critica o pondera la rigidez de Macri al mantener la idea de una alianza lejos del peronismo clásico y alejar al Frente Renovador, al menos en las categorías premium (argumento que razona a coro con Elisa Carrió y al que se suma Ernesto Sanz) hay una interna furiosa en el radicalismo para acomodarse a un mundo sin Massa.

Hay que recordar un poco la historia reciente de las pujas entre radicales. Sanz remó a favor del acuerdo con Macri teniendo en contra a casi la totalidad de los radicales que tienen alguna chance en sus provincias. Esos mismos obligaron al presidente partidario a aceptar que se mantengan los acuerdos con el massismo en cada una de sus provincias; fue una política de seducción a los peronismos locales que la mayoría de los radicales consideró indispensable para acercarse a una victoria. Jujuy, Tucumán, Formosa, Santa Cruz, Mendoza son ejemplo.

Sanz aceptó y garantizó los acuerdos. Dos meses después de la Convención Nacional de Gualeguaychú todo había cambiado y Macri se paseaba por las provincias del norte sacándose las mismas fotos que antes había logrado Massa, con Gerardo Morales o el tucumano José Cano.

Hoy dejó de ser un dato central para los radicales que Massa decline su candidatura presidencial o siga hasta las PASO e inclusive que finalmente haya algún acuerdo bonaerense con entre el FR y el PRO. El problema ahora son las listas nacionales a negociar y el poder que tendrá cada grupo para imponer pretensiones. El Frente Renovador, sea cual fuere su futuro, ya perdió esa batalla en cada negociación local con los radicales. Es la regla básica de la política.

"Sin Massa, la interna está al rojo", confiaba anoche un radical. "Nosotros no vamos a una lista conjunta, pero para negociar en cada provincia no es lo mismo ir de candidato a presidente que no ir".

Ejemplos sobran: en Jujuy, donde Morales presionó hasta la sangre a su partido por mantener el acuerdo con Massa, el Frente Renovador tiene dos diputados provinciales. La situación del massismo allí ya provoca pánico entre los propios; la defensa de los renovadores desde Tigre se diluye; hasta hace un mes en la UCR se los consideraba indispensables para un triunfo.

Mendoza tiene una situación similar: allí los radicales también fueron en alianza con el massismo y el PRO.

La realidad es tan básica que resulta imposible pensar en otra consecuencia: sin Massa traccionando en una elección nacional, los radicales no apoyarán ni les regalarán espacio alguno a sus socios del Frente Renovador en cada provincia.

El segundo efecto que provocó la situación de Massa en el radicalismo es el balance final que hace festejar a Sanz. Volvió la dureza del jefe radical, que siempre insistió en mantener al PRO y a la Coalición Cívica en el top de su estrategia: "Tenemos hoy tres prioridades para ganar y gobernar. Las candidaturas de este espacio están definidas y no se van a alterar, hay tres partidos y tres precandidatos que vamos a competir en las PASO, y después apoyaremos al ganador".

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