21 de junio 2013 - 00:00

Massa diseña la foto del poskirchnerismo

Sergio Massa
Sergio Massa
Todos los verdes del delta como telón de fondo de un puñado de dirigentes enfundados en camisas celestes -o a lo sumo blancas- desabrochadas, sin corbata. Todos -o casi todos- sub-50, orbitales a Sergio Massa. Peronistas, radicales, exkirchneristas, algún sindicalista joven, varios ignotos para el prime time de la TV pero, la mayoría, con territorios y gestión. La postal de "lo nuevo" que, bajo la hojarasca y fuera de los flashes, se ramifica en duhaldismo residual, noventistas, ortodoxia sindical o, incluso, macrismo silvestre.

Esa es la foto del poskirchnerismo que prepara el massismo, la remake doméstica de la muy peronista "tercera posición", un relato que zigzaguea entre el "Ella o vos" de Francisco de Narváez que apasiona a los feroces anti-K, y la enfervorizada batucada del "nunca menos" ultra-K.

Anoche, el alcalde de Tigre, montó otra vez la escenografía de la discusión horizontal con sus colegas intendentes. Si no estuviese en las antípodas ideológicas, podría decirse que resucitó el centralismo democrático trostkista que, en clave PJ, no es otra cosa que la antiquísima "mesa de intendentes".

Los amontonó en un rincón poco accesible del interior de la provincia. General Villegas o Rojas, deslizaron a su lado, aunque Massa hizo una sit com con sus reuniones, asados y tenidas que se publicitan horas después de hechas.

Saldrá, de esa mesa, la hoja de ruta final: si el show de presentación de candidatos es el sábado mismo o se posterga para la semana próxima. La incógnita sobre la boleta de diputados nacionales, como contó ayer este diario, ya no se aloja en la figura top, donde anotan al alcalde de Tigre, sino sobre el segundo casillero que corresponde a una dama y que agitó una versión incendiaria.

Por la cerrazón de la Casa Rosada a Daniel Scioli, el sciolismo pataleó en estas horas y reavivó la teoría de la ruptura o, al menos, de la prescindencia. La primera variable engendró una teoría remozada que, meses atrás, Massa le propuso al gobernador: que ponga a su mujer, Karina Rabolini, como número dos. El gobernador dijo no.

"Scioli ya arregló con el Gobierno", dicen en Tigre para negar pactimos con La Plata. Igual de evasivos están sobre las conversaciones con Mauricio Macri y el PRO. A Gustavo Posse, intendente de San Isidro, se lo cuenta ya en el panmassismo mientras que al macrismo se le permitiría armar listas para las PASO.

Es, en definitiva, lo que ocurrirá con otros socios: Mario Meoni, intendente de Junín, está a un tranco corto del espacio del tigrense incluso si le ponen una "lista" massista peronista, en primarias o con colectora Meoni estaba, incómodo, en el frente UCR-FAP y fue tentado por Massa.

Sin embargo, el tigrense evitó las primarias como regla general: los cierres, ayer, a nivel municipal comenzaron a dejar heridos y huérfanos por la premisa emanada de Tigre de inscribir una sola lista.

"Sergio se engolosinó: ahora quiere juntar todo lo que puede para ganar por mucho en las primarias" contó, con incomodidad, un dirigente al que le molesta la posibilidad de aparecer pegado al macrismo.

Es una cuestión numérica. En San Isidro y Vicente López, gobernados por Posse y Jorge Macri, hay medio millón de votos de los que, vía acuerdo, el massismo calcula que podría quedarse con unos 300 mil. En esos distritos, como en Junín, hablitaría la colectora. En San Isidro, por caso, juega su cuñado, Sebastián Galmarini; en Vicente López podría, a su vez, expresarse otro acuerdo silencioso que teje el massismo: uno de los candidatos a concejal por el massismo peronista sería Federico Sánchez, mano derecha de Facunto Moyano, lo que certificaría el acercamiento entre el vástago de Hugo y el tigrense. Un doblez familiar.

Pablo Ibáñez

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