12 de enero 2012 - 00:00

Matan a periodista francés en una Siria ahogada en sangre

Gilles Jacquier era uno de los periodistas occidentales invitados por el Gobierno sirio con el objeto de demostrar que el país está en vías de pacificación. Su muerte en la ciudad de Homs, epicentro de las protestas, demuestra que la situación dista de estar bajo control.
Gilles Jacquier era uno de los periodistas occidentales invitados por el Gobierno sirio con el objeto de demostrar que el país está en vías de pacificación. Su muerte en la ciudad de Homs, epicentro de las protestas, demuestra que la situación dista de estar bajo control.
Homs - Más de una veintena de personas, entre ellas el periodista francés Gilles Jacquier, perdieron la vida ayer en la ciudad septentrional siria de Homs, donde los combates y la represión recrudecieron desde la llegada días atrás de los observadores de la Liga Árabe.

Jacquier, enviado especial de la televisión pública francesa France 2, formaba parte de uno de los dos grupos de reporteros que el régimen sirio guió ayer hasta la citada población para intentar convencerlos de que reina la calma e inducir a la idea de que los incidentes armados son acciones esporádicas achacables a grupos terroristas.

Pero la percepción es ya muy distinta, apenas se divisan las afueras de esta empobrecida urbe, antiguo cruce de caminos y en la actualidad sede de la escuela de oficiales más prestigiosa del Ejército sirio.

Homs, el lugar en el que reposa la tumba del guerrero islámico Jaled Ibn Al Whalid, que en el año 636 arrancó la entonces próspera provincia de Shams al Imperio bizantino, es ahora una ciudad dividida, que el régimen no parece controlar en su totalidad y en la que apenas se pisan las calles y se palpa el miedo y la fatalidad.

Puestos de vigilancia e inspección de las Fuerzas Armadas condicionan el tránsito en todas las carreteras circundantes, y centenares de sacos terreros protegen los principales edificios gubernamentales.

Grupos de soldados y hombres armados, a pie o en camionetas, recorren plazas, avenidas y callejones, acompañados de una legión de agentes vestidos de civil, que se deslizan en cada rincón como una sombra perenne plagada de ojos.

«El Ejército está aquí para protegernos de los grupos terroristas que atacan la ciudad. Estamos acostumbrados, hemos vivido muchas guerras y en esta también venceremos», argumenta Rabie Ahmad, un joven de 25 años, habitante en uno de los barrios leales al presidente sirio, Bashar al Asad.

Denunciante

La aparente campaña de propaganda del réfue denunciada el martes por Anwar Maliki, uno de los observadores de la criticada delegación de la Liga Árabe, quien en una entrevista con la televisión por satélite catarí Al Yazira calificó su misión de «pantomima».

«Me retiré porque de repente me vi a mí mismo como un servidor del régimen. ¿De qué manera? Ofreciendo una oportunidad de oro para que continúe con los asesinatos y sintiéndome impotente para impedirlo», argumentó Maliki.

«Lo más importante es tener sentimientos de humanidad. Pasé más de 15 días en Homs. Vi escenas de horror, cadáveres calcinados»
, agregó el experto argelino.

Algunas de esas escenas pudieron ser observadas de igual manera por los dos primeros grupos de periodistas a los que el régimen sirio trasladó a Homs, pese a que, «por razones de seguridad», las autoridades impidieron que los informadores pudieran acercarse a las zonas más conflictivas.

Morteros

Aun así, el reportero francés, el camarógrafo que lo acompañaba, Christophe Kenck, y un colega belga -ambos heridos- sufrieron esa violencia en carne propia cuando visitaban, junto a una conocida monja sirio-libanesa, uno de los hospitales ubicados en una de las zonas aún bajo control de las fuerzas leales a Al Asad.

Una fuente de la comitiva liderada por Sor Marie Agnes, superiora del convento de Sant Jacques, explicó que los reporteros fueron víctimas de un ataque con morteros en el que también perecieron otras siete personas y decenas más resultaron heridas de diferente gravedad.

En conversación telefónica, el dirigente opositor sirio Omar Edelbe responsabilizó ayer al régimen de la muerte de Jacquier, el primer periodista extranjero que pierde la vida en Siria desde que en marzo de 2011 estallara la sublevación popular contra el régimen de Al Asad.

Además, fue testigo en Homs de que los combates de las últimas horas en diferentes zonas de la ciudad y sus alrededores causaron heridas de bala en al menos seis miembros de los fuerzas de Seguridad.

Uno de ellos, un hombre que a primera hora de la mañana ingresó en el hospital militar de Homs en estado crítico con un orificio de proyectil en la parte posterior de la cabeza.

«¿Es esta la libertad, es esto lo que pretenden los terroristas? No son más que una banda de asesinos que quieren destruir Siria», gritaba entre sollozos una de las enfermeras que trataron de estabilizar al herido antes de ingresar en quirófano.

En el bando contrario, los grupos de oposición denunciaron la muerte este sangriento miércoles de al menos otras 19 personas en diferentes incidentes armados a lo largo del país.

Agencias EFE, ANSA y AFP

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