20 de agosto 2015 - 00:18

Mató para no morir, pero ahora podría ir a prisión

En 2012, harta de ser víctima de violencia de género, Beatriz López tomó la peor decisión: asesinó a su esposo, a sangre fría, en una casa de Lomas de Zamora. Esa misma madrugada, él había amenazado con matarle a la hija, y con violarla con su arma reglamentaria. Gastón Márquez, el hombre que terminó muerto era policía federal. Por el crimen, López estuvo primero detenida en un penal, y más tarde gozó de prisión domicialiaria. Su relato en el juicio fue conmovedor. Sin embargo, en su alegato, el fiscal de juicio Hugo Carrión había pedido que la condenaran a 10 años y 8 meses de prisión por "homicidio calificado por el vínculo en circunstancias extra-ordinarias de atenuación".

Sin embargo, en un fallo dividido, los jueces del Tribunal Oral 6 de Lomas de Zamora decidieron absolverla. Explicaron que el crimen había que entenderlo como un homicidio derivado de una situación de violencia de género que sufría la víctima "en el tiempo". Para decirlo más claro: los jueces interpretaron: "Si bien en el homicidio en sí, López mató a su esposo, sin que mediase en ese exacto instante un ataque, lo que vale es la sistemática agresión que sufrió López en el tiempo, incluso ese mismo día, horas antes". "Su infierno no terminó, si bien es cierto que no va a tener que ir a la cárcel, va a tener que seguir una vida bastante difícil porque tiene una hija de la persona a la que le quitó la vida", sostuvo en el juicio la defensora Raquel Leyenda. Consideró además que "esto fue el comienzo de una lucha de vida donde Beatriz tendrá que reconstruirse psicológica y psiquiátricamente" por el crimen de su pareja y por la violencia de género que sufrió.

Para Hermida, los jueces tuvieron en cuenta para absolver a López el informe de los peritos psiquiatras y psicólogos oficiales que demostraron que López sufrió un "trastorno mental transitorio" al momento del homicidio, el cual no permitió que fuera consciente de sus actos.

El crimen fue el 16 de noviembre de 2012 en la casa que López compartía con el policía y su beba de 49 días en Ingeniero Budge.

Según declaró la mujer durante el debate, durante el embarazo su pareja le pegaba, la violaba y se enojaba porque ella no quería hacer determinadas poses sexuales.

Además, decía que ella tenía un amante y que si comprobaba que la beba no era de él, la iba a matar e iba a ahogar a su hija en un tacho de agua.

También la dejaba esposada en la casa durante horas y no la dejaba tener contacto con nadie al punto que le quitó el teléfono celular.

La madrugada del crimen, el policía Márquez la agredió durante toda la noche: la arrastró de los pelos por la casa, le pegó cachetazos y la violó en reiteradas oportunidades. Después, la asfixió sabiendo que ella tenía asma, le apuntó con el arma reglamentaria por todo el cuerpo y finalmente colocó la pistola en la cabeza de su hija. Para la defensa, la amenaza contra la beba fue lo que motivó que López reaccionara y aprovechando un descuido de Márquez, tomó su pistola, le disparó un tiro en un ojo que lo mató en el acto y luego escapó para pedir ayuda. "Era mi vida o la de él, pero ahora espero poder vivir tranquila", declaró López. Ahora, más que una vida tranquila, la espera otra batalla más. La fiscalía insistirá ante la Sala Sexta de la Cámara de Casación para que vaya presa y la condenen a 10 años y 8 meses. La lucha de Beatriz sigue.

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