- ámbito
- Edición Impresa
Matrimonio gay: Senado, voto a voto. El proyecto volverá a Diputados
Liliana Negre de Alonso lideró la oposición, enfurecida porque se impugnó su dictamen de Unión Civil, junto con Sonia Escudero. Los radicales Gerardo Morales y Ernesto Sanz terminaron impulsando cambios. Miguel Pichetto sufrió, igual que José Pampuro, siempre al límite del desempate.
El kirchnerismo, de todas formas, confiaba en ganar la votación en general e insistía en la sanción de Diputados negando los cambios para evitar la revisión. Así, el debate en particular amenazaba convertirse en una batalla. Anoche, tras 12 horas de debates, el conteo provisorio de votos daba 33 a favor y 31 en contra, cuando aún restaban los discursos de todos los presidentes de bloque.
Para llegar a ese número hubo algunas sorpresas y bajas notorias. La senadora del Frente Grande María José Bongiorno anunció que se abstendría, mientras que el oficialista Miguel Pérsico anunció el voto en contra, pese a que se lo tenía por la positiva. También anunció abstención la chubutense Graciela Di Perna, y Emilio Rached, el mismo que definió el empate en la pela por la Resolución 125, se retiró del recinto alegando una gripe.
El debate comenzó a las 13.15 con una pelea entre Liliana Negre de Alonso y Miguel Pichetto sobre la decisión de José Pampuro, a cargo del Senado, de aceptar la impugnación al dictamen sobre Unión Civil. «Es una verdadera ilegalidad lo que usted ha hecho», le dijo Negre de Alonso a Pampuro. Pichetto luego la acusó de «haber violado la Constitución, en su artículo 81, al cambiar intencionalmente los giros a comisión, violentar el reglamento y la historia».
Defensa
Después de casi dos horas de peleas, el oficialismo comenzó la defensa del proyecto con la jujeña Liliana Fellner: «Nuestra obligación es votar por la igualdad, el Parlamento debe legislar para el matrimonio civil, en un Estado laico, dentro de una construcción social, económica y cultural», dijo.
La siguió la salteña Sonia Escudero, acérrima opositora al matrimonio gay: «El proyecto de Diputados es un mamarracho jurídico... habrá un caos filiatorio ya que el Código Civil argentino se asienta sobre la idea de un matrimonio formado por un hombre y una mujer, y aquí no se hizo una reforma integral», arrancó.
«Nuevamente, el oficialismo nos lleva a tratamientos exprés, al todo o nada, a la división de la sociedad, como si de esto se pudiera sacar algún rédito político. Primero fue la lucha contra el campo, después la lucha contra Clarín, ahora parece que es la lucha contra la Iglesia», sostuvo.
En medio de una lista de 50 oradores, llegaron después los argumentos a favor. Como el santacruceño Nicolás Fernández: «Estamos legislando para personas que se sienten afectadas por el Estado, y es el Estado el que debe defenderlos. Creemos ser normales y convivimos con homicidas, pedófilos y narcotraficantes, que ocupan lugares importantes en la sociedad; de esos energúmenos sí somos distintos y no hay ninguna legislación que nos diferencie», dijo.
Su comprovinciano radical Alfredo Martínez antes había afirmado: «Las leyes naturales están reservadas al ámbito de las creencias, no al ámbito civil que nos ocupa», advirtió. «El concepto de familia tiene pocos años en la historia y ha sufrido grandes cambios», afirmó.
Otro radical, Nito Artaza, anunció: «No saben el peso que nos vamos a sacar de encima si superáramos como sociedad culturalmente ese prejuicio». Tan enfático como Luis Juez, que preguntó: «¿Dios me podrá castigar a mí por asignar derechos? ¿La Virgen me bajará el pulgar? Ningún argumento justifica de ninguna manera no asignarles derechos a estas minorías», dijo al anunciar el apoyo a la ley igual que su compañera Norma Morandini.


Dejá tu comentario