Máxima presión para que Obama actúe en Siria

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Jerusalén y Damasco - La primera visita de Barack Obama a Israel y la Autoridad Palestina (AP) estuvo dominada ayer por la situación en Siria, donde el régimen y los rebeldes se acusan mutuamente de haber perpetrado ataques con armas químicas, en denuncias que el presidente estadounidense prometió investigar. Desde que estalló el conflicto sirio en marzo de 2011, las grandes potencias han hecho hincapié en el temor de que las autoridades hagan uso de ese armamento, una instancia que podría ser el punto de partida para una intervención internacional.

En el marco de su primera visita a la región como presidente (ver recuadro aparte), Obama anunció que en las horas previas había solicitado una investigación para determinar si fueron utilizadas esas armas en Siria, tal como afirmó el Gobierno en Damasco. De pie junto al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, Obama expresó su escepticismo respecto de que los rebeldes sirios las hayan lanzado, y sostuvo que el presidente sirio, Bashar al Asad, tendrá que afrontar las consecuencias en caso de que fuerzas hayan empleado este tipo de arsenal. "Hemos dejado muy claro que el uso de armas químicas en contra el pueblo sirio sería un grave y trágico error", declaró Obama en una conferencia de prensa en Jerusalén. "El régimen de Asad debería entender que serán responsabilizados por el uso de armas químicas o por su transferencia a terroristas", aseveró.

Las potencias occidentales e Israel temen que las armas químicas y biológicas de Siria puedan caer en manos de los rebeldes que intentan derrocar a Al Asad, entre los que se cuentan insurgentes vinculados a Al Qaeda, o que puedan ser entregadas a Hizbulá en el vecino Líbano.

"No debemos permitir que esas armas caigan en manos de terroristas", alertó ayer el presidente Shimon Peres en lo que fue considerado como un pedido directo a EE.UU. para que intervenga en el menor tiempo posible. Pero Obama indicó que su país no intervendrá en Siria hasta que no tenga a su alcance todos los hechos.

La polémica comenzó el martes, cuando el Gobierno de Asad y la oposición se acusaron mutuamente de haber cometido un ataque con un cohete cargado con químicos que dejó al menos 26 muertos en Jan al Asal, en la norteña provincia de Alepo. "Convocamos a una investigación internacional sobre el bombardeo, que ocurrió el martes en el área de Jan al Asal", escribió la opositora Coalición Nacional Siria. A su turno, el Ministerio del Exterior le solicitó al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que se estudie a los rebeldes por lo ocurrido. Algunos opositores del régimen hablaron de un olor agudo y dificultades para respirar y otros, de envenenamiento por gas sarín.

Por su parte, el embajador estadounidense en Siria, Robert Ford, reiteró ayer ante el Comité de Exteriores de la Cámara de Representantes que Washington sigue sin tener pruebas sobre el uso de armas químicas en Siria. "De haber empleado armas químicas, el régimen de Asad habría cruzado una línea roja y tendría que contar con consecuencias", afirmó. "No puedo decirles qué ocurrió, reconoció.

Agencias Reuters, ANSA y DPA,

y Ámbito Financiero

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