Alguien se vanagloriaba el viernes pasado, cuando el Merval trepaba un 2,7% en lo que iba del mes, que aquello de "sell in may and go away" (vender en mayo y retirarse del mercado) no se daría este año; pero bastaron apenas dos ruedas más para verlo perdiendo un 3,21%. Para mensurar dónde estamos parados, la de ayer -al retroceder el Merval un 3,58% a 11.663,36 puntos- fue la mayor caída diaria desde el 26 de marzo, anotando el mayor derrape para dos jornadas consecutivas (-5,8%) desde aquel entonces. Una baja de esta magnitud no es lo más habitual, pero tampoco es nada extraordinario (tuvimos 3 más profundas en lo que va de 2015); el problema es que de prolongarse el mes podría finalizar del lado perdedor, acotando la suba febrero-abril a sólo tres meses, lo que obligaría a dar un giro en las interpretaciones que vienen haciéndose sobre el mercado. Es cierto que por su magnitud, el 42% que trepó el Merval entonces, permite asociar al movimiento palabras como optimismo, euforia, etc. (menos del 6% de los trimestres desde enero de 2001 exhiben subas mayores que ésta), vinculándolo con cambios significativos de expectativas y escenarios. Pero si tenemos en cuenta que las corridas alcistas promediaron 2,6 meses en lo que va del siglo, nos veríamos obligados a hablar de un proceso acotado, que daría sustento a la idea de un mercado que tal vez habría crecido demasiado rápido demasiado pronto (de ser así, las implicancias políticas -que también forman parte de los precios- las debe sopesar cada lector). Afortunadamente esto es sólo uno de los muchos escenarios con los que podemos jugar -la verdad es que no tenemos la más mínima idea de qué es lo que va a pasar con el precio de los activos argentinos-, hasta que finalice el mes y la realidad diga su palabra final. Con Petrosur y la Petrobras Brasileña liderando las bajas, y los ADR argentinos en Nueva York cediendo en promedio un 1,23%, es claro que el derrape tuvo un fortísimo tufillo "local". Con 13 alzas, 16 sin cambio y 46 bajas para un total de 75 papeles transados, el consuelo (¿será de tontos?) podría ser el achique del volumen a magros $ 169 millones entre acciones y Cedear, un 15% debajo del promedio para lo que va del año. Como decía Pirulo... tenga mucho, pero mucho, cuidado.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario