El consumo de cerveza siguió repuntando el año pasado, de la mano del crecimiento del sector artesanal, y alcanzó los 42 litros per cápita. El dato fue estimado por la empresa Quilmes, en un encuentro con periodistas en su campo de lúpulo (uno de los principales ingredientes de la bebida) de Mallín Ahogado (Bariloche), en la provincia de Río Negro. Pero, pese a esta mejora del 19%, confirmada por fuentes del sector, los niveles de consumo a nivel nacional se ubicaron por debajo de los principales países de la región, donde la cifra asciende a 60 litros per cápita. Desde Quilmes señalaron que "Argentina todavía tiene un gran margen para seguir creciendo y alcanzar los niveles de otros países de la región, como Chile y Brasil".
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Desde la empresa cervecera comentaron que la plantación actual de lúpulo, elemento que le agrega el sabor a la cerveza y la hace más resistente a la bacteria, cubre apenas el 12% de la producción nacional de cerveza, pero la mayor parte proviene de Alemania, el principal productor de este commodity. Estos datos reflejan que la Argentina está lejos de ser una gran productora de esta materia prima. En las plantaciones de la zona próxima a El Bolsón, Quilmes cultiva las variedades cascade (ácida) y nugget (amarga) principalmente, aunque también produce una propia, denominada Mapuche. Desde la firma mostraron su intención de continuar ampliando la producción de este bien a nivel local en un futuro para poder cubrir una mayor proporción de la producción nacional, aunque también resaltaron la necesidad de reducir los costos de producción en el país, en un sector que emplea a aproximadamente un millón de trabajadores.
Justamente, hace unos días, el sector cervecero recibió una buena noticia en términos de la presión tributaria, ya que el Gobierno rebajará el impuesto interno que aprobó el Congreso del 14% al 10% (dos puntos porcentuales por encima de los niveles previos a la reforma). En cambio, las cervezas artesanales continuarán con un gravamen del 8% para fomentar la producción de las pequeñas y medianas empresas, lo que permitiría que este segmento, que ha repuntado de gran forma en el 2017, siga creciendo este año. Además, aquellas cervezas que tengan hasta 1,2 grados de alcohol quedarán exentas del impuesto. Esto genera que fabricantes de bebidas espirituosas, provenientes de un proceso de destilación, también soliciten una reducción de los impuestos internos, que avanzaron del 20% al 26% desde que arrancó marzo.
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