2 de octubre 2009 - 00:00

Medios: el Gobierno, con una semana para impedir que vuelva a Diputados

El jefe de la bancada kirchnerista, Miguel Pichetto, conversa con el jujeño Guillermo Jenefes, quien finalmente firmará el dictamen del Gobierno en disidencia parcial.
El jefe de la bancada kirchnerista, Miguel Pichetto, conversa con el jujeño Guillermo Jenefes, quien finalmente firmará el dictamen del Gobierno en disidencia parcial.
El kirchnerismo confirmó ayer en el Senado que intentará convertir en ley el proyecto de regulación de servicios de comunicación audiovisual el próximo viernes 9 en una sesión especial que será convocada por Julio Cobos. Hoy el oficialismo pasará a la firma su dictamen tras la confirmación de que el senador peronista Guillermo Jenefes acompañará con disidencia parcial el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso.

«Este senador de ninguna manera con su firma va a convertir en rehén al bloque del Frente para la Victoria. Este senador seguramente firme el dictamen en disidencia con lo que disponga el bloque del Frente para la Victoria», anunció Jenefes, titular de la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión, ante sus compañeros de bancada y frente a la desconsolada mirada de los senadores opositores. «Nuestra expectativa de poder modificar el proyecto estaba centrada en su firma, señor senador. Pero al acompañar el dictamen de mayoría se avala la voluntad del oficialismo de no cambiar ni una coma del proyecto», le reprochó a Jenefes el jefe de la bancada UCR, Ernesto Sanz. «Yo soy un crítico de este proyecto, y quiero que se modifique, pero tengo que respetar el juego de las mayorías y las minorías que impone la democracia», fue la justificación del senador oficialista por Jujuy, director de medios de comunicación en su provincia.

La tensión en el plenario de comisiones de ayer llegó a tal punto que la oposición anunció que se retiraba del debate y que no participaría de la exposición final del interventor del COMFER, Gabriel Mariotto, prevista para esta mañana. «Si no van a cambiar nada ni aceptar propuestas de modificaciones, no tiene sentido que escuchemos a Mariotto. Nos levantamos y nos vamos», arremetió Sanz. El jefe de la bancada kirchnerista, Miguel Pichetto, tomó su micrófono y contraatacó con una chicana al líder radical. «Si se van, entonces paso ahora, esta misma noche, a la firma el dictamen y en vez de sesionar el viernes adelantamos la sesión al jueves 8». Sanz, junto al senador Gerardo Morales y María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica, regresó a su silla y justificó su postura: «De la lista de invitados que presentamos para analizar el proyecto todavía el Senado no escuchó ni al 50 por ciento. Nuestra propuesta, teniendo en cuenta que falta escuchar a universidades, organismos de defensa de la competencia y la UTN, es que el debate siga hasta el lunes, martes o miércoles de la semana que viene». Pichetto, que también se había levantado de su asiento, regresó a su silla y aseguró que el Frente para la Victoria «es el partido del Gobierno e hizo un gran esfuerzo por la búsqueda de consensos. Por eso estamos en condiciones de firmar el dictamen y respaldar la media sanción de Diputados».

Tras las escaramuzas verbales entre radicales y kirchneristas, Pichetto confirmó que el dictamen pasaría a la firma en la tarde de hoy y que la sesión especial se realizará el viernes de la semana próxima, un día antes de la partida de Cristina de Kirchner a la India. El pedido de sesión especial será presentado con la firma de cinco senadores oficialistas en el despacho de Cobos, titular del Senado, quien en la reunión de Labor Parlamentaria del miércoles pasado confirmó que no pondría trabas y convocaría la sesión solicitada por el oficialismo.

Gravámenes

Pichetto esperó hasta ayer la confirmación de que Jenefes firmaría, en disidencia parcial, el dictamen del kirchnerismo. El jujeño planteó más de veinte cambios al proyecto aprobado por la Cámara de Diputados, en especial los artículos referidos a la aplicación de gravámenes a medios privados para financiar a los públicos, y el artículo 161, que fija el plazo de un año para que las empresas de radiodifusión que no se adapten a la nueva regulación se desprendan de sus activos. Pero un encuentro privado con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, terminó de convencer al senador díscolo de acompañar el dictamen del Gobierno. No prosperó el pedido de Jenefes al secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, para que la presidente Kirchner firme un decreto previo a la sanción de la ley para regular el marco impositivo a los medios.

El viernes 9 la oposición no bajará al recinto hasta que el kirchnerismo consiga el quórum necesario de 36 senadores presentes para iniciar la sesión. Aunque la Cámara alta está integrada por 72 legisladores, a la hora de la votación la base de cálculo será de 69 senadores. El oficialismo saldrá a dar el debate con dos bajas por enfermedad: el cordobés Roberto Urquía y la misionera Élida Vigo ya avisaron que no irán a la sesión. La oposición, también por cuestiones de salud, no podrá contar con el chubutense Norberto Massoni.

De un total de 37 senadores kirchneristas, la incógnita es saber cuántos acompañarán el proyecto en la votación en particular. Jenefes restará un voto y el catamarqueño Ramón Saadi es una incógnita, pero el oficialismo tampoco lo cuenta como seguro. Así, en la votación en particular el poder de fuego del Gobierno en el recinto bajaría hasta los 35 apoyos, al borde de un empate técnico con la oposición y con Cobos a cargo de un eventual desempate.

Si se modifica algún artículo en el Senado y el proyecto vuelve a Diputados, el kirchnerismo deberá empezar de cero el debate en las comisiones con el 19 de diciembre como «dead line» antes del recambio legislativo que le impediría al Gobierno aprobar la norma. En la Cámara de Diputados, el Frente para la Victoria puede aprobar con mayoría simple los cambios introducidos por el Senado y convertir en ley el proyecto. Pero como cámara de origen tiene la potestad de insistir con los dos tercios de los votos, algo numéricamente imposible para el oficialismo, y sancionar la ley sin tener en cuenta las eventuales modificaciones de la Cámara alta.

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