11 de julio 2014 - 00:00

Mejor que lo peor

Mejor que lo peor
 De las excusas que se podrían imaginar para justificar el 0,42% que perdió ayer el Promedio Industrial, al cerrar en 16.915,07 puntos, la más arcana fue sin dudas la favorita de los comentaristas de mercado. Pero creer que los problemas de un banco portugués (Banco do Espirito Santo) fueron capaces de reducir el valor de las empresas cotizantes norteamericanas en más de u$s 98.000 millones (índice Wilshire 5000) no parece tener demasiado fundamento, por mas que ayer se vio la mayor baja intradiaria del Dow en casi dos meses (el indicador alcanzó a ceder un 1,06%, lo que históricamente no es mucho pero sólo ha ocurrido 18 veces desde principios de 2013). Primero porque se trata de la tercera baja en las últimas cuatro ruedas, lo que habla de algo parecido a un proceso (aunque mas no sea la reacción al máximo histórico establecido el día 3). Segundo, porque argumentos para explicar una caída accionaria tuvimos de todos los colores: desde la carnicería israelí/palestina o el avance fundamentalista en Siria e Irak, pasando por datos desilusionantes de las economías nipona, china, francesa, italiana, etc., hasta el anuncio de la Reserva Federal que en octubre finalizaría su actual programa de recompra de títulos (inyectando dinero al sistema, para impulsar la economía) o los comentarios del billonario Carl Ichan afirmando que llegó el momento para "ser cauto" con las acciones norteamericanas o los de Marc Faber hablando de un crash en los mercados (no dio fecha, pero espera un derrumbe del 30% en el S&P500). A esto podemos sumar la fuerte desconfianza que se palpa en el mercado en torno de los resultados contable del último trimestre, que están comenzando a llegar (esto viene castigando especialmente a las sociedades más chicas, que están viviendo la peor semana en 2 años, con una baja de más del 4%). No debería sorprender entonces que el precio del oro trepara un 1,09% (el petróleo cedió el 0,1% y el maíz un 1,32%) y la tasa de los treasuries retrocediera a 2,532%.

En realidad si nos ponemos a pensar, frente a todo este cúmulo de malas nuevas deberíamos concluir en que el mercado accionario se mostró bastante "fuerte".

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