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Mendocino, un serial en EE.UU.
En 1994, tras haber confesado en la televisión americana y en un Tribunal estadounidense haber matado a 4 mujeres, fue condenado a 25 años de prisión. Aunque, pese al fallo, siempre se sospechó que mató a al menos otras tres. Con todas ellas habían mantenido algún tipo de relación sentimental.
A Ricardo Caputo le decían Caíto en Mendoza. Con apenas 19 años decidió emprender la aventura de viajar a Nueva York para iniciar una nueva vida. Fue en 1970. Si bien ingresó con pasaporte de turista, no tuvo problemas en conseguir dos trabajos: en un hotel y en una pensión. En uno de los lugares conoció a Natalie Brown, también de 19 años, quien sería su primera novia americana. También su primera víctima.
Caputo, al confesar dos décadas después, contaría que por alguna razón comenzaba a ver imágenes de colores y escuchar voces antes de sentir incontrolables ganas de matar. Eso fue lo que dijo, pero lo cierto es que, en 1971, cuando Natalie lo dejó, la acuchilló y estranguló y después llamó a la Policía.
Por ese primer crimen, Caputo fue declarado inimputable y enviado al psiquiátrico de la ciudad de Beacon, donde estuvo hasta 1973 cuando, con la ayuda de la psicóloga Judy Becker (26), fue derivado a otro lugar más flexible. La joven lo presentó ante su familia como su novio. En octubre de 1974, la estranguló con una media y escapó a California. Vivió en San Francisco, donde se hacía llamar Ricardo Donoguier. Allí conoció a la documentalista Bárbara Taylor. Pero la dejó para ir a Hawai, donde trabajó en bares, hasta que tuvo que huir porque quiso matar a una muchacha. De regreso a California, le destrozó la cabeza con el taco de una bota a Bárbara.
Ricardo Martínez Díaz fue el nombre que utilizó Caputo cuando escapó a México. En el DF tuvo varios romances, hasta que conoció a Laura Gómez, de 23 años, hija de un empresario del transporte. En junio de 1977, el cadáver de la joven fue encontrado con huellas de haber sido quemado con cigarrillos y de haber recibido tremendos golpes de puño. Luego de la tortura, le destrozó el cráneo. En la autopsia se descubríó que estaba embarazada.
Caputo, para escapar de un encierro seguro, ingresó nuevamente a Estados Unidos y, con otro nombre, se radicó en Los Angeles. Conquistó a una cubana llamada Felicia, con quien se casó, tuvo dos hijos y vivió hasta 1984. La mujer, desapareció.
Roberto Domínguez fue el nombre que utilizó a partir de ese momento. Se mudó a Guadalajara, en México, donde conoció a Susana, con quien se casó y se radicó en Chicago. Con ella tuvo otros cuatro hijos. En 1994, regresó a Mendoza y le contó a sus familiares que se iba a entregar a la Justicia porque era un asesino. En marzo de ese año, llegó a Nueva York. Allí relató su historia al canal ABC, para luego quedar inmediatamente detenido.


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