- ámbito
- Edición Impresa
Menos discurso, más resultados
Periodista: A un año de la caída de Lehman Brothers, ¿en qué situación se encuentra la economía mundial y cuáles son las perspectivas?
Gabriel Torres: Lo interesante es que el mundo no se vino completamente abajo, cuando en lo peor de la crisis existía el miedo de que eso sucediera. No pasó la crisis pero parece haber pasado lo peor. En Brasil ya se nota la recuperación, también en Asia. Sin embargo, las secuelas de la crisis tomarán años en recuperarse (por ejemplo, el desempleo en EE.UU.). Yo caracterizaría la situación actual como de cauto optimismo, pues si algo demostraron los bancos centrales del mundo (la Fed, en particular), es que están dispuestos a hacer lo que sea: si se vuelve a entrar en crisis, saldrán a emitir deuda e inyectar dinero, y habrá nuevos planes de gasto.
P.: ¿Cómo ve la situación argentina?
G.T.: La principal preocupación, desde el punto de vista de calificación, es política. Preocupan la falta de previsibilidad de las políticas públicas y la desconfianza por el problema del INDEC. Los números de la Argentina justificarían una calificación más alta de la que tiene, pero están estas cuestiones políticas. Hubo una decisión de intervenir el INDEC, sólo falta que el Gobierno tome ahora la decisión de terminar con esto.
P.: ¿Cómo evalúa la pretensión manifestada por el Gobierno de regresar a los mercados internacionales de deuda?
G.T.: No juzgamos intenciones, sino resultados.
P.: En el mercado existen expectativas de una normalización del INDEC; fue lo que sostuvo las subas recientes en los bonos argentinos.
G.T.: No me sorprende mayor optimismo si se ven intenciones de cerrar cuentas pendientes, pero la clave es resolverlas. Aunque si esto queda en la nada, no será positivo para la calificación soberana. No esperamos discursos, queremos ver que los argentinos confíen en el INDEC, que tengan en cuenta sus datos. Si el mercado acepta que los números son confiables, ahí se notará
el cambio. Ésta es una condición necesaria, pero no
suficiente para la mejor calificación. Se requiere, además, resolver el problema con los holdouts y el Club de París.
P.: ¿Bajo qué condiciones se podría realizar el regreso a los mercados? ¿No sería muy costoso?
G. T.: Sí, seguirá habiendo desconfianza por mucho tiempo, pero si no se hacen los primeros metros, jamás se llega al kilómetro. Hay un precio que pagar y en algún momento hay que volver a los mercados. De todos modos, los mercados tienden a ser muy olvidadizos, tienen corta memoria.
P.: Los resultados del blanqueo de capitales fueron modestos, ¿qué sería necesario para volver a atraer a los capitales que se fugaron?
G.T.: Hay una sola forma: confianza. No hay blanqueo que resuelva esto. Si la Argentina crece y hay seguridad jurídica e institucional, el dinero regresará. El dinero va donde tiene confianza.


Dejá tu comentario