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Mercado inmobiliario sigue deprimido
Las estadísticas indican que una de cada cinco familias de Florida se vieron forzadas a dejar su vivienda o están en proceso de negociación con los bancos. Según la oficina de Desarrollo Económico del condado de Miami Dade (sur de la península), el 17,1% de las viviendas del distrito se encuentran desocupadas. Esa dependencia indicó que el precio de venta promedio en 2007 había llegado a u$s 377.842 por unidad, y ahora se ubica en u$s 193.400.
Los peruanos Samuel, obrero de la construcción con poco trabajo, e Iris, hiladora, su pareja con 25 años en Florida, no quedaron entrampados en un crédito, pero afirman conocer a «mucha gente que se tuvo que volver». El matrimonio, con dos hijos que combatieron en Irak, cita el caso de su propia vivienda en Kendall para ejemplificar la devaluación: «En 2008 la habían tasado en u$s 480.000, y ahora vale u$s 185.000».
Atrás quedaron los créditos por el 105% del precio de la vivienda a hipotecar otorgados a empleados que acreditaban ingresos por u$s 40.000 anuales, todo montado sobre exóticos «derivados» financieros. La realidad indica que la burbuja se pinchó hace rato y que, para algunos, vender la propiedad no alcanzó para saldar la mitad del préstamo. En términos generales, tanto en precio como en cantidad de ventas, el mercado se encuentra en niveles de 2001, luego de haber llegado a las nubes, literalmente si se observa la altura de los edificios construidos.
Miniciudades
Según quien exponga, las ofertas son para todos los gustos, pero lo cierto es que el mercado inmobiliario se mantiene planchado, con un tenue cambio de tendencia este año.
Hay rascacielos que se terminaron de construir cuando la crisis ya se había desatado. Son miniciudades en sí mismos.
Michael Cannon, director ejecutivo de la evaluadora del mercado inmobiliario Integra, pronostica que «en los próximos 12 a 18 meses, los actores del real estate deberán continuar su entrenamiento mientras los sectores bancario y financiero, esperemos, se estabilizan». Cannon, quien dialogó con periodistas extranjeros en una conferencia sobre el tema organizada por el Gobierno, ironizó que «2011 puede ser tan feliz, próspero y saludable como debió haberlo sido el período 2007-2010». «El dinero fue prestado con impudencia, y fue tontamente gastado. ¿Adónde fue?, aguijoneó.
Barack Obama lidia con la crítica de que volcó enormes masas de dinero para salvar a los bancos, y que éstos, ya recuperados, no reactivan el mercado del crédito. El salvataje tiene sus costos a la hora de hablarle a un electorado que padece la severa crisis, por ejemplo con los desalojos. El congresista demócrata por Puerto Rico, Pedro Pierluisi, explicó a Ámbito Financiero que el Gobierno demócrata se ve imposibilitado de forzar a los bancos a perdonar o alivianar la deuda de sus clientes porque «se puede desestabilizar todo el sistema financiero y volveríamos a caer en la crisis. Lo importante es motivar a los bancos para que negocien con las personas dentro de la razonabilidad. Y se está haciendo».


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