25 de septiembre 2009 - 00:00

Mercado pendiente del clima en Estados Unidos

Las amenazas de helada en el medio oeste de EE. UU. incrementan la volatilidad de los cultivos de verano en Chicago.
Las amenazas de helada en el medio oeste de EE. UU. incrementan la volatilidad de los cultivos de verano en Chicago.
Las amenazas de heladas en el medio oeste de los Estados Unidos aparecen y desaparecen de los radares meteorológicos, incrementando la volatilidad de los cultivos de verano en Chicago.

Según la visión de la analista del mercado de soja de Prudencial Bache, Anne Frick, el nerviosismo en torno al clima de los Estados Unidos persistirá en el corto plazo, pero el principal factor que podría sostener las cotizaciones de la soja sigue siendo la demanda que se vaya proyectando a partir del resultado de la cosecha norteamericana.

También habrá que seguir de cerca las perspectivas de producción de nuestra región. En mayor o menor medida, todos los países sudamericanos siguen incrementando su intención de siembra, que ya ha comenzado exitosamente en algunas zonas.

La evolución del mercado de maíz también se encuentra condicionada a la marcha del clima en el medio oeste de los Estados Unidos. En este sentido, el especia-

lista de Prudential Bache, Shawn McCambridge, pronostica que las cotizaciones perforarán nuevos mínimos del contrato ante la eventualidad de ausencia de heladas en la región hasta los primeros días de octubre, con el riesgo de testearse niveles de precios por debajo del umbral psicológico de los u$s 118 por tonelada en la posición de entrega diciembre en Chicago.

Los granos se debaten, entonces, entre las perspectivas de una buena cosecha en el Hemisferio Norte y el posible incremento de la productividad en Sudamérica, por un lado, y los factores exógenos presentes en la plaza, por el otro. Algunos de estos últimos elementos son los siguientes:

El dólar cotizando en niveles muy bajos en relación con otras monedas, lo que genera mejor demanda en los mercados de commodities.

Se siguen sumando opiniones de economistas que explican que los efectos de la recesión global han sido dejados de lado, lo que podría generar mejor demanda de materias primas. La masiva inyección de liquidez en los mercados financieros mundiales ha disminuido los temores de un recrudecimiento de la crisis, aunque abre la expectativa de que una corriente inflacionaria pueda hacerse presente en el mediano plazo.

Se observa una renovada cantidad de operadores que buscan retornos alternativos a sus inversiones, en un contexto de tasas de interés muy deprimidas que estimulan la búsqueda de estas opciones, aunque resulten riesgosas. Estos actores han sido en gran medida los responsables de haber generado el clima de euforia en las Bolsas mundiales y los mercados de bonos y haber llevado algunas plazas de metales preciosos, como el oro, a los niveles más altos de la historia. Esta corriente de inversión podría generar mejoras en otras plazas de commodities, particularmente en aquellas que se encuentran rezagadas, como los granos.

También han resurgido los fondos índice que operan en materias primas, aunque estos grupos se encuentran amenazados por controles que regularían aún más su operatoria, con la intención de poner freno a la masiva compra de commodities. En este sentido, y hasta tanto se defina la política a seguir por el ente regulador en los Estados Unidos, los mercados de futuro han adoptado diferentes posturas. El ICE (Intercontinental Exchange) pretende que los límites operativos los fije la autoridad de contralor (la Commodity Futures Trading Commission), en tanto que el CME (Chicago Mercantile Exchange), plaza en la que operan los principales granos, sugiere fijar sus propios límites operativos.

El índice de fletes del Báltico, que pondera una serie de viajes de cargas frecuentes en el mundo, ha declinado recientemente, indicando que persiste debilidad en el mercado internacional de fletes, una señal negativa para los cereales en general.

En la India, la producción de oleaginosas ha podido sortear los efectos iniciales de la sequía, gracias a las precipitaciones que se han registrado en las últimas tres semanas. De todas maneras, y a pesar de poder llegar a observar algún incremento productivo en esta campaña, las necesidades de la demanda permanecen intactas. Según la revista especializada Oil World, la demanda per cápita de aceites y grasas en ese país ha crecido 1,2 kilo en la ultima campaña 2008/09, de acuerdo con sus estimaciones, al llegar a consumir 13,8 kilos por habitante, con un posible crecimiento al nivel de 14 kilos por habitante en el próximo ciclo. Cabe consignar que hasta la campaña 1993/94, el consumo per cápita no superaba aún los 8 kilos.

Informe semanal de Panagrícola

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