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Mercado único que compita con el mundo
Para poder cumplir con estos objetivos fueron necesarias varias modificaciones. La primera fue el fin de la autorregulación. De ahora en adelante, el mercado no se regula a sí mismo, sino que la CNV, organismo autárquico, vigilará al mercado de capitales, garantizando mayor transparencia.
Se abre la puerta para el surgimiento de nuevos instrumentos orientados a la economía real. YPF está ofreciendo Obligaciones Negociables (ON) minoristas disponibles desde distintos canales y despierta el interés de miles de ahorristas. Se espera que se sumen otras modalidades originales, como los fideicomisos de ahorro en metros cuadrados o el pagaré bursátil.
CALIFICADORAS
La ley también modifica la regulación sobre las cuestionadas calificadoras de riesgo. Desde hace lustros la literatura económica identifica el conflicto de intereses de las calificadoras, dado que es difícil separar el activo a calificar del cliente. La crisis subprime puso en evidencia las debilidades de este sistema, cuando las imprecisiones en la calificación y el sesgo de sus recomendaciones macroeconómicas se consideraron unas de las causas de la inestabilidad financiera internacional.
El Gobierno nacional ha mantenido una opinión crítica de las calificadoras y de su rol en la arquitectura financiera internacional. Se habilitó con la ley a universidades públicas nacionales a actuar como calificadoras, garantizando calidad técnica e independencia. Y prohíbe a las calificadoras realizar recomendaciones de política soberana.
Esta reforma crea un nuevo mercado de capitales. La recepción de esta ley ha sido muy positiva: comparando los 12 meses posteriores a la sanción de la ley contra los 12 meses anteriores, el nuevo financiamiento creció un 129% en pesos corrientes y un 25% en colocaciones. Por su parte, las colocaciones de ON pyme crecieron un 27% y las colocaciones de infraestructura y energía lo hicieron a una tasa del 287%.
Además, la nueva ley está alineada con el resto de las medidas que se vienen adoptando desde 2003, en un proceso transformador de nuestra realidad social y económica. Para que nuestro país pudiera dejar atrás años de una economía puramente especulativa con un fuerte sesgo dependiente del endeudamiento externo, fue necesario modificar, entre otras cosas, el sistema bancario y financiero.
Con estas reformas la Argentina cumple con principios internacionales sobre regulación de los mercados de capitales, como los dictados por la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO por sus siglas en inglés) y satisface plenamente las recomendaciones surgidas en el marco del G-20, que se suman al recibimiento con gran interés del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).


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