15 de enero 2009 - 00:00

Meteorología, la única esperanza

La única noticia que será bienvenida por los productores es el anuncio de grandes cantidades de lluvias en los próximos días. El Gobierno no puede influir en el clima, pero la nueva ronda de anuncios conocida ayer vuelve a dejar claro que la dirección que llevan las medidas oficiales se encuentra muy lejos de las expectativas del agro.
Por eso, hoy en día, la única buena noticia que esperan poder escuchar los productores no surgiría de Olivos, sino de los informes meteorológicos. De todos modos, ésta no parece próxima a llegar y la histórica sequía sólo sería apenas interrumpida durante algunas semanas, para luego volver a arreciar en otoño.
A esta altura, con pérdidas que ya son incalculables y superarían largamente los u$s 1.000 millones, los ruralistas ensayan igualmente un pedido: «El Gobierno puede ayudarnos a afrontar la sequía. No sólo debe estar como un aliado en las ganancias, sino también en las pérdidas».
Pero el Gobierno sólo rodea el problema y sigue engordando una batería de medidas -no consensuadas con el sector- que no incluyen baja de retenciones reales -sobre soja y girasol-; sin embargo, abunda en cuestiones que no son prioridad para el sector, como el incentivo para la compra de maquinaria agrícola.
«Las máquinas el productor las compra cuando tiene plata, después de levantar la cosecha. Pero esta campaña lo que menos va a traer es dinero, por el contrario vamos a contar las pérdidas. Entonces, ¿para qué queremos comprar máquinas?», se escuchó ayer en los pasillos de CRA.
En este diálogo de sordos, el panorama continúa negro. Lejos de acercar posiciones, el Gobierno y el campo se muestran en la antesala de un nuevo conflicto. La suba en las retenciones móviles hace ya diez meses parece ser sólo el comienzo de una pelea con final aún abierto. Continúan, además, repitiéndose actitudes caprichosas por parte del Gobierno, como seguir excluyendo a la dirigencia rural de actos en torno a anuncios que, como se sabe, no conformarán al sector.
Mientras tanto, pasa el tiempo y el Ejecutivo sigue sin generar políticas a largo plazo para enfrentar la crisis internacional y la sequía, un combo que -por el momento- está muy lejos de resolver.

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