9 de julio 2013 - 00:00

Metodología virtual y crecimiento real

“Adán y Eva en Mar del Plata”, óleo sobre tela de Carlos Gorriarena, se subastó en Bass por  $137.424.
“Adán y Eva en Mar del Plata”, óleo sobre tela de Carlos Gorriarena, se subastó en Bass por $137.424.
Mientras las ferias, subastas y operaciones dan cuenta de una actividad que se recupera internacionalmente, en las subastas locales se ve con claridad que apenas está buscando su ritmo cuando el año ya promedia. Tres subastas de dispar rango de precios se realizaron, la última quincena, en el mercado porteño.

En Bass, el miércoles 3, "S/T" óleo sobre tela de 120 x 80 cm. de Ernesto Deira, se fue en $ 263.396; "Estoy vivo, estoy muerto", díptico sobre tela de Clorindo Testa de 100 x 104 cm., salió en $ 211.864, y "Adán y Eva en Mar del Plata", óleo sobre tela de Carlos Gorriarena de 200 x 200 cm., en $137.424. En Arroyo, el 26 de Juio, "S/T", óleo sobre tela de 220 x 105 x 2 cm. de Rogelio Pollesello, fue vendido en $ 248.115, y "Renoir y la modelo en el jardín", óleo sobre tela de Carlos Alonso, bajó el martillo ante la oferta de $ 47.260. En Minerva, los días 2 y 3 de julio, "Personaje con guadañas" y "Personaje llevando cargas", esculturas de similar medida (180 cm.) de Luis Seoane, se fueron al mismo precio: $ 25.784.

Internacional

En los vaivenes ajenos a la actividad, los precios buscan su estabilidad, demostrando una vez más que el arte como inversión encuentra siempre su nivel a pesar de cualquier coyuntura externa, nuevas modalidades de compra crecen y se van perfeccionando dando otras formas al mercado del arte mundial. En algunas de estas modalidades, los costos son más accesibles y van tomando el lugar de las anteriores, como ocurre con la venta en ferias o la realizada a través de soportes virtuales. En este terreno, el arte fue uno de los rubros menos inclinados en principio, a la venta digital, pero el hábito de las nuevas generaciones de ver y adquirir todo a través de la pantalla de una computadora, y el cambio de hábito en los compradores de mayor edad, acerca cada vez más el mercado al mundo digital con el de los comerciantes, promotores y artistas, ya que cada vez más gente está comprando obras online sin siquiera haberlas visto en vivo.

Los tiempos están cambiando: según el diario digital español especializado "Arte & Mercado", hay un récord de quienes ven arte por internet, y ahora comprar arte en la red se está convirtiendo en algo cotidiano. Tanto, que la venta de arte online mueve unos u$s 60.000 millones al año, y es un gran negocio para tener en cuenta. Se estima que el mercado del arte online crece cada año 20%: "vendemos más arte al mes de lo que la mayoría de galerías tradicionales en un año", afirma Rebecca Wilson, directora de otra galería británica, Saatchi.

Además, se ve más arte online que físicamente y, con cada vez más arte colgado en la red que en las paredes de los museos, ¿pierden importancia los entornos reales? "De ninguna manera", expresó en la BBC Jonas Almgren, director ejecutivo del sitio web Artfinder. "Inclusive antes de que crecieran las compras online, la mayoría de las ventas se hacían en los stands de las ferias de arte, no sólo en glerías". Tal vez el fenómeno es más general que particular de la actividad, ya que el hàbito de comprar en la web es hoy una constante en casi todos los rubros.

En el arte en particular, el ojo se habitúa cada vez más a transformar la imagen virtual de la pantalla a la que verà in situ. En una mesa de experientados art dealers, pudo escucharse por estos días el comentario acerca del impacto que provoca la imagen en la computadora, ya que a la vez que motiva al comprador, resignifica la función del asesor en arte,en el sentido de que una vez elegida la obra online se requiere de un ojo experto, que cada vez asesora más y vende menos, gracias a un contacto directo previo entre obra y comprador, derribando al mismo tiempo el mito de la conveniencia en todos los casos de comprar directamente al artista, quien a veces no puede tener toda la información necesaria que un buen consultor si puede ofrecerle.

Las alternativas no soslayan posibilidad alguna sino que se suman unas a otras en todos los casos, ya que no son excluyentes porque generan mayor campo de actividad. Así, el mercado crece, se transforma y se adapta, con el fin único de priorizar lo auténtico, lo que debe permanecer inalterable, que es el valor (y no sólo el precio) de la obra.

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