5 de noviembre 2010 - 00:00

México: la violencia narco deja más de 10.000 muertos en el año

México: la violencia narco deja más de 10.000 muertos en el año
México DF - Los asesinatos ligados al narcotráfico en México alcanzan en lo que va del año un récord histórico de 10.035, e incluyen a 52 militares y 637 policías, estimó ayer el periódico Reforma. La noticia causó conmoción en el país, ya que confirma la aceleración de la violencia y las limitaciones de la política de enfrentamiento radical con los carteles de la droga inaugurada por el presidente Felipe Calderón al asumir el poder en diciembre de 2006.

El artículo que acompaña el recuento del «ejecutómetro», como se conoce la sección que ofrece regularmente los datos, incluye comentarios de expertos en justicia y seguridad pública que le reclaman al Gobierno una nueva estrategia para poner freno a la ola de violencia que asuela al país. La estadística reúne «muertes producto de la violencia en el contexto de la guerra contra y entre el crimen organizado», dijo Reforma.

Calderón ha dejado su combate a los siete carteles del narcotráfico, que se disputan el control de las rutas de la droga a Estados Unidos, en manos del Ejército y desplazó de su comando a la Policía, percibida como más penetrada por las mafias.

Crímenes

Desde su asunción, la cantidad de crímenes ligados al tráfico de drogas ha ido en permanente aumento. Pasó de 93 muertes en diciembre de 2006, el primer mes en el poder del presidente del conservador Partido Acción Nacional (PAN), a 2.275 de 2007, 5.207 de 2008 y 6.587 el año pasado. La cifra anual hasta el miércoles último supera en un 52% a la de todo 2009.

De los 32 estados de México, el más violento es, por amplia diferencia, el norteño de Chihuahua, fronterizo con Estados Unidos y donde se ubica Ciudad Juárez, la más convulsionada de México, con 2.797 asesinatos (el 27,8% del total). Lo siguen Sinaloa (1.795, un 17,8%), el sureño de Guerrero (786, el 7,8%), el norteño de Durango (700, un 6,9%), Tamaulipas (653, el 6,5%) y Nuevo León (524, un 5,2%).

En el extremo contrario están Tlaxcala, con solamente una muerte registrada, seguido por Campeche, con dos, y por Baja California Sur, con seis casos.

Los analistas señalan la dificultad de calcular con precisión la cantidad de decesos ligados al crimen organizado, dado que muchas de las víctimas simplemente desaparecen o son enterradas clandestinamente en fosas comunes. Por ejemplo, ayer mismo se buscaba a 18 desaparecidos en una fosa clandestina cerca del balneario de Acapulco (sudoeste) y se intentaba establecer si éstos corresponden a un grupo de turistas secuestrados hace un mes.

La fosa había sido descubierta el martes gracias a «una llamada anónima que reportaba dos individuos muertos en un paraje. Cuando la Policía llegó, encontró sobre uno de ellos una cartulina con un mensaje que advertía que en las inmediaciones había un enterramiento clandestino», dijo David Sotelo, procurador (fiscal) del estado de Guerrero.

Reforma añadió que del total de muertes violentas, un 92,6% corresponde a hombres y el 6,4% restante a mujeres. También detalla que hubo al menos 276 asesinatos de menores, de los cuales 94 tenían 17 años, 60 eran adolescentes de 16 años, y 42 tenían sólo 15 años. Los 80 restantes corresponden a personas de edades aún menores.

Además, se produjeron en lo que va de 2010, 326 decapitaciones (3,24% del total) y 798 asesinados con signos de tortura (7,9%), además de 674 incidentes en los que los victimarios dejaron «narcomensajes», como se conoce a las notas que suelen abandonar al lado de los cadáveres destinados a grupos rivales o a las autoridades.

El derrame de la violencia del narcotráfico a Estados Unidos (ver nota aparte) es una derivación particularmente delicada de esta coyuntura. Por un lado, complicó la relación entre ambos países, con crecientes presiones en los estados fronterizos de EE.UU. por una represión más fuerte y un combate más decidido a la inmigración ilegal. Por el otro, generó numerosos casos de asesinatos y ajustes de cuentas en territorio estadounidense, algo inédito hasta hace poco. Por último, el Gobierno mexicano denunció el tráfico masivo de armas desde el Norte hacia el Sur a través de la frontera, por lo que ha pedido repetidamente la intervención del Gobierno de Barack Obama.

Legalización

En ese sentido, preocupaba a México la propuesta de legalización de la marihuana que fue votada en un referendo el martes, junto con las elecciones de mitad de mandato. El rechazo a la iniciativa causó alivio en el Gobierno de Calderón.

«Legalizar la marihuana, particularmente cuando se hace a nivel local o de manera unilateral o aislada en el contexto internacional, no disminuirá la violencia en México», había dicho el vocero del Gobierno para Asuntos de Seguridad Na-

cional, Alejandro Poiré. Una

medida así, por el contrario, generaría «mayores estímulos económicos para los criminales» porque ampliaría el mercado del primer país consumidor de drogas del mundo, advirtió.

El propio Calderón había señalado en su cuenta de Twitter que una reforma de este tipo sólo «debe hacerse integral y globalmente».

Agencias EFE, AFP y DPA

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