Los cuatro marroquíes que mantenían la boca cosida para denunciar las condiciones en las que viven a la espera de que se tramiten los documentos de asilo o sean expulsados, pusieron fin a su manifestación mientras el resto de inmigrantes -casi una veintena- comenzó a comer.
Su nueva iniciativa para dar a conocer su situación fue escribir una carta al Papa, que fue entregada ayer al director de Cáritas, Emanuele Giannone.
El miércoles, en su primer mensaje de Navidad, el Sumo Pontífice pidió que "los emigrantes, que buscan una vida digna, encuentren acogida y ayuda". Además, Francisco eligió a Lampedusa como primer destino dentro de Italia, en julio pasado, donde denunció "la globalización de la indiferencia" frente al drama de miles de inmigrantes africanos y asiáticos que llegan allí anualmente y de quienes pierden la vida en su intento por arribar a la isla.
Por su parte, una delegación del partido Izquierda, Ecología, Libertad (SEL) visitó el centro de Ponte Galeria y criticó los espacios reducidos y las mínimas condiciones higiénicas a las que son sometidos los migrantes.
Según la ley de inmigración italiana pueden ser retenidos en esos sitios por un período de hasta 18 meses en espera de que se resuelva la situación.
| Agencia EFE |


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