9 de junio 2010 - 00:00

Militar de inteligencia, secretario de Ejército

El teniente general Luis Poz, jefe del Ejército, designó al coronel Roberto Scorzelli en el cargo de secretario general de la fuerza. Se cierra así una minicrisis dentro de la cúpula del Ejército que se había iniciado por el inesperado relevo del general de brigada Domingo Bruera, quien ocupaba ese puesto estratégico.

El rango del elegido -coronel- lo coloca en desventaja con sus pares de la Armada y la Fuerza Aérea cuya jerarquía es equivalente a general de brigada.

La salida de Bruera ocurrió un día antes de la conmemoración del bicentenario del Ejército, y se atribuyó a la cercanía del general con el duhaldismo, más precisamente con el secretario general de los trabajadores rurales (UATRE), Gerónimo «Momo» Venegas.

El desplazado gozaba de la simpatía de la ministra de Defensa, Nilda Garré, pero ciertas intrigas con el jefe de Inteligencia, general César del Corazón de Jesús Milani, habrían sido determinantes para sacarlo de la esfera de influencia. No le irá tan mal; le dieron un premio consuelo: la Conferencia de Ejércitos Americanos, un destino de un año y medio en Perú, que como se trata de una comisión permanente, percibirá viáticos y habares en divisas.

Los conocedores del movimiento apuntaron que el flamante secretario Scorzelli -viene de ser segundo de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar que dirige Carlos Aguilar- pertenece a la línea del general Milani.

«En dos jugadas, el jefe de Inteligencia del Ejército ganó espacio con miras a la titularidad del Ejército», apuntó otro oficial familiarizado con el cambio de mando.

El teniente general Pozzi ordenó que la de asunción del coronel Scorzelli se realice el viernes próximo, será a puertas cerradas, una ceremonia íntima, del mismo modo que se resolvió el desplazamiento de Bruera.

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