20 de julio 2010 - 00:00

Militariza Obama frontera con México

Washington - Ante el virtual descontrol en que está sumergido el norte de México, con amplios sectores a manos de bandas del narcotráfico, el Gobierno de EE.UU. puso fecha al despliegue de 1.200 soldados adicionales de la Guardia Nacional en la frontera sur. La inédita movilización de efectivos comenzará el 1 de agosto, anunció el lunes la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, aunque la lectura también debe ser política, de cara a las elecciones parlamentarias.

Para setiembre «deberíamos tener a todos nuestros soldados ya en el terreno», donde permanecerán por un año mientras el Gobierno de Barack Obama contrata nuevos agentes para la Patrulla Fronteriza, indicó el comandante de la Guardia Nacional, general Craig McKinley.

«Estos soldados proveerán apoyo a los agentes federales que trabajan en áreas de alto riesgo para combatir organizaciones criminales que buscan introducir personas y bienes ilegalmente por la frontera sur», dijo Napolitano.

Los soldados actuarán estrictamente bajo órdenes de las agencias de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y la de Aduanas e Inmigración (ICE), y no tendrán una función directa en la aplicación de las leyes, que corresponde a autoridades civiles, dijo McKinley.

Ello fue aclarado a raíz de que el Gobierno de México ha manifestado preocupación por la posibilidad de que los soldados sean usados para aplicar leyes migratorias.

El despliegue de los 1.200 soldados adicionales fue anunciado por el Gobierno de Obama en mayo, tras las reiteradas solicitudes de las autoridades de estados fronterizos con México frente el incremento de la violencia del narcotráfico en ese país.

De los nuevos soldados, 524 serán desplegados en Arizona, 250 en Texas, 224 en California, 72 en Nuevo México y los 130 restantes se dedicarán a labores de comando y control.

Esta nueva iniciativa se enfocará sobre todo en Arizona, y especialmente en el área de Tucson, la preferida por los traficantes para introducir drogas y personas a Estados Unidos, explicó el jefe de ICE, John Morton.

Arizona es centro de polémica porque el 29 de julio empezará a regir allí una ley que, por primera vez en la historia de Estados Unidos, declara delito estatal a la inmigración ilegal, legislación impugnada judicialmente por el Gobierno de Obama.

La gobernadora del estado, Jan Brewer, alega que la ley responde a la poca acción del Gobierno federal en la seguridad fronteriza y contra la inmigración ilegal.

En paralelo al despliegue de los soldados, serán colocados 300 agentes más de ICE y se enviarán seis nuevos helicópteros a la frontera, informaron los funcionarios.

Además, Estados Unidos elevará a 40 el número de agentes de ICE que mantiene en México para colaborar con sus contrapartes locales en investigaciones contra los carteles de la droga, cuya violencia lleva cobradas cerca de 25.000 vidas desde fines de 2006 en todo el territorio mexicano.

El anuncio del Gobierno estadounidense fue recibido con beneplácito por legisladores demócratas, a pocos más de tres meses de las elecciones de medio término.

La ayuda adicional «asegurará que tomamos todas las medidas necesarias para combatir los retos en la frontera», dijo el legislador por Texas, Henry Cuéllar, que preside la Subcomisión de Frontera de la Cámara de Representantes.

Pero se «necesita hacer más», advirtieron no obstante los senadores republicanos por Arizona John McCain y Jon Kyl, que solicitaron al menos 6.000 soldados para la zona fronteriza.

Agencias AFP y EFE

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