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Milito de Avellaneda
Diego Milito convirtió el penal y le dio el triunfo a Racing sobre Independiente. El equipo de Diego Cocca siempre fue más peligroso y con mayor ambición se quedó con el clásico del barrio.
Racing fue un ganador lógico por su practicidad, pero también por su aplomo cuando jugaba sin la pelota y el rival multiplicaba toques buscando un hueco que nunca le ofrecía.
En un primer tiempo caracterizado por la lucha, Independiente dejó la ilusión óptica de que había empezado un poco mejor, ya que logró inquietar con algún disparo de media distancia. Pero pronto pudieron advertirse sus gruesos errores defensivos -de los cuales Gustavo Toledo es un auténtico abanderado-, Racing se le fue encima y así el visitante terminó jugado de contra. Y si bien Toledo daba todas las ventajas por la derecha, la jugada arriesgada dentro del área estuvo a cargo de Víctor Cuesta, quien barrió dentro del área a Marcos Acuña cometiéndole penal. Milito lo transformó en gol.
Independiente se fue al ataque y forzó una gran intervención de Saja tras remate de Albertengo. Pero Milito se perdió la posibilidad de ampliar el marcador.
El juego quedó planteado para el segundo tiempo entre la búsqueda desesperada de Independiente por alcanzar el empate y las estocadas de Racing, cada vez que recuperaba el balón o salía de contra. Como un calco del primer tiempo, los ataques de Racing producían tremenda zozobra en el fondo de Independiente, donde crecía la figura del arquero Diego Rodríguez, quien evitó una diferencia mayor. Por eso, el triunfo de Racing no admite discusión.


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