Millán expuso en Misiones sólo dos veces en forma individual, en los años 1996 y 2003. Por esta razón, la muestra adquiere un sentido especial, y la artista lo destaca: "Pensé que había mucho para relatar y que necesitaba este encuentro, por eso se montó un taller donde se realizan visitas guiadas para los colegios y alumnos de la facultad de artes y charlas con artistas. Y también se presentó mi libro, 'Llueve. Es de siesta'".
En el ingreso a la exhibición hay un autorretrato de la artista cuando era estudiante. Allí están, una tempera de los años 80, siete servilletas bordadas con hilos de colores en amables geometrías, una gran tela con tonalidades rosadas y el cuerpecito emplumado de un pequeño hombre-pájaro.
Mónica Millán es una excelente narradora y la obra "Oíste los pájaros cantar al corazón de la lluvia", forma parte de un relato visual sobre los viajes de la naturalista inglesa del siglo XIX, Marianne North.
En el taller hay una tabla de planchar, en su interior, sobre una alfombra carmín con arabescos verdes están dispuestas dos mesas y sobre ellas, los materiales de trabajo: hilos ordenados en cajitas por colores, agujas, alfileres, acuarelas, témperas, carbonillas, papeles, pasteles y un trabajo suspendido donde aparece un mapamundi bordado. En medio de este glorioso cromatismo hay tejidos diminutos, cintas, dibujos de flores a la carbonilla y pájaros revoloteando de aquí para allá sobre las paredes.
Las obras y los materiales están ligados de diversos modos al origen, a las búsquedas que llevaron a Millán a investigar los enjambres del sonido, el color y las formas de la selva, el clima, el bordado y la marea de cualidades distintivas del territorio misionero.
| A.M.Q. |

