“Alivio” y “nos volvimos a entusiasmar” son expresiones que resumen el sentimiento predominante en el gabinete tras la salida de Manuel Adorni. Pasó sólo una semana desde el cambio y, sin embargo, más de uno asevera que “parece otro gobierno”. Es que desde marzo, cuando comenzó el escándalo con el exjefe de ministros, el gobierno perdió la impronta, dejó de establecer agenda, “atajaba -cuando podía- penales”, explican en tono mundialista.
Cómo se vive en el Gobierno la salida de Manuel Adorni
Hace apenas unos días que el exjefe de Gabinete dejó su cargo y en el Gobierno se respira otro clima. Salen a la luz cuestiones de su gestión. Sorpresa presidencial. Dudas sobre su futuro económico.
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A una semana de su renuncia, el Gobierno gana confianza y crecen dudas sobre el exfuncionario.
La gestión también se vio resentida, Adorni prácticamente no coordinaba al gabinete y su inacción terminaba frenando la gestión. La interna entre Santiago Caputo y Karina Milei, si bien no figuraba en la primera plana de los medios, continuaba sigilosa paralizando aún más la gestión. “No había con quién consultar”, explican en la Casa Rosada.
Muchos sostienen que Adorni como jefe de gabinete tenía una sola ventaja: “Línea directa y permanente con los hermanos Milei”, un capital no menor si se lo hubiese aplicado a resolver problemas o proponer iniciativas. Sin embargo, quedó en evidencia que el exfuncionario utilizó ese vínculo fundamentalmente para mantenerse en el cargo.
Aunque los Milei no lo admitirán en público, se comenta que la decisión de la salida del cuestionado funcionario obedeció a que finalmente tuvieron que reconocer que “Adorni les mintió”, además de comprobar “otras cosas”.
Además, es muy difícil para la secretaria general de la Presidencia, es decir la máxima autoridad de los empleados de la Casa Rosada, mirar para el costado cuando el exfuncionario utilizó a varios de sus subordinados para que le hicieran compras personales.
Esto cayó muy mal en el entorno presidencial. “Hubo abuso de poder y también se aprovechó de los bajos salarios que tiene el personal estatal”, criticaban. Cabe señalar que, desde que llegó Milei, los empleados de la administración central perdieron cerca de 35% de poder adquisitivo (descontada la inflación), según distintos cálculos.
Herencia
Como siempre ocurre cuando un funcionario deja su cargo, comienzan a trascender detalles de su gestión. El gran activo de Adorni, que fue ser la cara de la batalla cultural contra la casta, se desplomó con su conducta y, lo que es peor, arrastró a La Libertad Avanza.
Para gran parte de la opinión pública, su prédica fue la misma de la política tradicional que tanto cuestionaba, según surge de distintas mediciones, en una suerte de “Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”. Si su virtud principal era la comunicación, en esto también fracasó.
Tampoco logró generar una corriente a favor de las ideas libertarias en los medios. Se dedicó a afianzar medios ultra oficialistas; distribuyó a cuentagotas la información de los ministerios, y usó las conferencias de prensa para posicionarse y ridiculizar al periodismo.
Llegó con la intención de privatizar los medios públicos y se limitó a cerrar Télam. Ubicó a amigos en la TV y radios públicas y los mal pensados dicen que “también para hacer negocios”.
Existe consenso en el sentido de que el gobierno de Milei, en apenas 3 años, ha hecho muchas cosas. El Congreso promulgó un total de 57 leyes hasta la fecha y el Ejecutivo derogó cientos de reglamentaciones y disposiciones gubernamentales. Sin embargo, es muy poco lo que la opinión pública conoce de estas medidas.
¿Tenía más de 200 personas para difundir, aclarar, precisar, explicar y el resultado cuál fue? La respuesta que más se escucha entre los viejos empleados de la Casa Rosada: todo fue utilizado en beneficio de Adorni para alcanzar la gloria, de ser casi un desconocido logró alzarse con la candidatura en la Capital y, allegados al exjefe de gabinete dicen que ya se veía siendo candidato a vicepresidente. Hoy, su imagen negativa supera el 70% según distintas encuestas y el Gobierno admite que le pone custodia porque sufre amenazas.
Un capítulo aparte merece el tratamiento a los acreditados dentro de la Casa Rosada. En vez de aprovechar a los numerosos medios cuya función principal es la de registrar la acción del Gobierno, se ocupó de perseguir, señalar, discriminar y fundamentalmente impedir el trabajo de los acreditados.
Hoy, son tratados como presos, se los hace ingresar por una puerta especial, se controla con personal militar que estén dentro de la sala de periodistas y se los acompaña si salen al baño o a la cafetería. El Gobierno que pregona la libertad ante todo fue el que más avanzó en limitar el trabajo de la prensa en la Casa Rosada.
Otro aspecto poco conocido es que Adorni era una persona que tendía a “llevar y traer” a los hermanos Milei sobre funcionarios, periodistas, empresarios y todo aquel que por un motivo u otro ocupara la atención (en el buen y mal sentido) del ex funcionario.
“Cual emperador romano subía o bajaba el pulgar ante los Milei” y ellos confiaban en su buena intención, comentan en la Rosada. Es más, algunos también le atribuyen contribuir al aislamiento del Presidente y en muchos casos haberle elaborado “el diario de Irigoyen”, en referencia a que la no existencia de malas noticias.
Recursos
Otro comentario es cómo hará ahora Adorni para enfrentar los honorarios de sus abogados más los gastos para vivir. Al respecto, las malas lenguas dicen que contaría con respaldo suficiente. “No lo dejaron en la calle”, deslizan en la Rosada y dicen que la ayuda vendría del sector empresario “amigo”. Agregan que para ver si esto es así habrá que seguir los contratos de su mujer, la consultora Bettina Angelletti.
Es que a diferencia de otros exfuncionarios que pudieron volver al sector privado, en el mundo empresario estiman que a Adorni le será más difícil reinsertarse. La larga agonía de los últimos meses en el cargo, a pesar de sus errores y mentiras, terminó conspirando en su contra al aumentar el escándalo y el rechazo a su persona.
”Sin ánimo de ofender, quién puede confiar en la información que pueda brindar, o en sus consejos. No responde bien al accountability at work y menos aún cumplir con el compliance”, sintetiza un importante directivo de una multinacional.
El gobierno necesita establecer un canal de comunicación nuevo y más profesional, una tarea que no se presenta fácil teniendo en cuenta los “heridos y humillados” que dejó en el camino la gestión de Adorni.
Tanto el nuevo vocero, Adrián Raiver, como el secretario de Medios, Fabian Fernández, cada uno a su manera, tendrán que reconstruir y crear un nuevo sistema de comunicación, apoyado fundamentalmente en hechos porque Adorni, en su paso por el gobierno, destruyó la credibilidad de las palabras.



