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Mineros, a salvo: euforia y emoción en un día que será inolvidable
Un momento intenso fue cuando, casi a las 22, emergió Luis Urzúa, el último de «los 33», quien fue recibido por un emocionado Sebastián Piñera . Notable logro del mandatario conservador.
Urzúa, jefe de turno en el momento del derrumbe, el 5 de agosto pasado, fue recibido con innumerables abrazos, lanzamientos de globos y papel picado. Lo esperaba al pie del ducto de 62 centímetros un emocionado Sebastián Piñera, quien ocupó buena parte de las pantallas de los televisores los dos últimos días.
«Lo felicito porque cumplió con su deber. Saliendo el último, como lo hace un gran capitán. Quiero delante de usted agradecerles a los miles y miles que trabajaron incansablemente para que todos estén aquí con nosotros», dijo Piñera al borde del llanto.
Luego, todos los presentes cantaron el himno nacional. Cecilia Morel, esposa de Piñera, quien apenas podía contener las lágrimas. De inmediato, muchos chilenos se lanzaron a las calles de las ciudades.
Las banderas chilenas dominaban el escenario tanto en el desierto de Atacama como en las ciudades, dando cuenta del sentimiento nacionalista que inspiró el rescate y que se había disparado ya en el devastador terremoto de febrero pasado. En el plano político, Piñera, sabedor de que recogería los frutos de una operación en la que se comprometió personalmente, permaneció en el campamento Esperanza las 24 horas que insumió el rescate de «los 33».
El proceso demandó menos tiempo que el previsto, debido principalmente a que, con el mecanismo aceitado, se aceleraron los últimos diez rescates. Todos los plazos se acortaron, ya que se llegó a especular que el delicado operativo demoraría casi tres meses más.
Dramatismo
El momento dramático de la tarde fue cuando emergió Yonni Barrios, de 50 años, quien por sus conocimientos de enfermería elaboró informes médicos de sus compañeros y los vacunó contra varias enfermedades. En la boca del ducto estaba su amante, Susana Valenzuela, esperándolo a pedido suyo, lo que motivó la ausencia de su esposa (ver contratapa).
Más tarde, Piñera recibió al emblemático ex futbolista Franklin Lobos en la boca del ducto. Lobos recibió una pelota, que pateó dos o tres veces, y luego abrazó al mandatario. «Franklin, ganaste el partido de tu vida», le dijo Piñera.
En el hospital de Copiapó, principal ciudad cercana al yacimiento, al efusivo Mario Sepúlveda, segundo en salir y a Mario Gómez, de 63 años, el de más edad de los obreros, se les diagnosticó silicosis, una enfermedad típica de los mineros. Gómez fue encontrado «un poco débil», según dijo una fuente médica. Su esposa Liliana Ramírez, aseguró sin embargó que está «superbién. ¿Lo has visto? ¿No es increíble?», exclamó justo antes de decir que si él volvía a la minería le ponía la valija en la puerta de casa.
Al menos otros dos mineros se les realizará una cirugía dental «por focos de infección bastante severos».
Pero en general «las cosas van extraordinariamente bien», señaló el ministro de Salud, Jaime Mañalich. Las evaluaciones indicaban que estaban, en promedio, «mejor que cualquier pronóstico».
«No tienen infecciones en la piel, ni micóticas ni bacterianas. Hace un rato estaban sentados comiendo, felices de la vida», dijo una fuente del hospital de Copiapó.
Un prolongado abrazo a su madre le dio también el minero Daniel Herrera, de 27 años, el decimosexto del grupo en dejar el encierro y el último de los 10 considerados «débiles» en ser rescatado, por sus condiciones físicas y de salud.
El orden de salida se estableció siguiendo un protocolo de rescate según el cual los más hábiles debían salir primero, luego los lábiles o frágiles, y por último los más fuertes, capaces de soportar la ansiedad por más tiempo.
Piñera recibió durante la mañana a Evo Morales, quien viajó a Chile para repatriar a su compatriota Carlos Mamani, de 23 años, el único inmigrante del grupo.
Otro capítulo se abre para los dueños de la mina, que se supieron ganar la antipatía de todo el país por la actitud demostrada tras el derrumbe. A Alejandro Bohn y su cuñado Marcelo Kemeny les esperan denuncias penales y demandas por u$s 10 millones.
Llegó a buen puerto un operativo milagroso e impecable desde lo técnico. El mundo se mantuvo en vilo observando abrazos interminables. Mucho se especuló con las consecuencias psicológicas, pero si algo demostró toda la secuencia vivida, es que los cálculos fallan.
Agencias AFP, Reuters, EFE, DPA y ANSA

