21 de mayo 2015 - 00:00

Ministra Cristina: salarios altos, subsidios y mix público-privado

Cristina de Kirchner promulgó en Retiro la Ley de Creación de Ferrocarriles Argentinos y recordó que Kirchner habló de reestatizarlos. Posó con Aníbal Fernández, Florencio Randazzo y Eduardo “Wado” de Pedro.
Cristina de Kirchner promulgó en Retiro la Ley de Creación de Ferrocarriles Argentinos y recordó que Kirchner habló de reestatizarlos. Posó con Aníbal Fernández, Florencio Randazzo y Eduardo “Wado” de Pedro.
 "La economía la sigo manejando yo, como hacía Néstor". Con un dejo melancólico, Cristina de Kirchner revisitó episodios de cuando Kirchner, su esposo, todavía no era Kirchner. No era ese "otro", diría Martín Rodríguez, en que se convierten los dirigentes al llegar a presidentes.

En la campaña 2003, Kirchner convirtió una debilidad en eslogan: dijo que él sería su propio ministro de Economía, aunque luego retuvo a Roberto Lavagna, heredado de Eduardo Duhalde. Antes de la elección del 27 de abril, en La Matanza, habló de estatizar los trenes y, como recordó su esposa ayer al promulgar la Ley de Creación de Ferrocarriles Argentinos con un acto en Retiro, recibió duras críticas.

Daniel Scioli, a quien en esos días ofreció la vice, fue uno de los que lo objetaron.

-No me gusta nada eso que decís que hay que estatizar los trenes -le dijo Scioli.

-Nunca dije eso, nunca dije eso... Me sacan de contexto -se quejó Kirchner.

-Que te entiendan mal ya es un error -lo quiso aleccionar el futuro vice.

En Retiro, ayer, Cristina de Kirchner no mencionó aquellos pormenores de otro tiempo. Aquel Scioli hoy es el candidato a sucederla y se disputa esa cucarda con Florencio Randazzo, a quien la Presidente sentó a su lado y le prestó el micrófono, aunque no llegó a tanto como para incluirlo en Cadena Nacional.

Axel Kicillof fue, hasta acá, el único ministro que tuvo ese privilegio. Quizá porque, como dijo Cristina de Kirchner, "él es mi mano derecha, mi mejor asesor, mi mejor asistente", pero las decisiones económicos son, como decía Kirchner, "políticas" y las "tiene que tomar un presidente".

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El show presidencial con Randazzo se tradujo en el universo K como un guiño al ministro-candidato. "Es un envión al 'Flaco' porque está instalado que Scioli está muy arriba. Sólo Cristina puede darles competitividad a las primarias", leyó un operador K.

Ocurrió, además, en medio del affaire por el stand up del ministro, con tono jocoso y burlón, contra Scioli en Carta Abierta y la frase del "proyecto manco" (Ver pág. 9).

Ayer, el randazzismo y el kirchnerismo que desprecia a Scioli reinterpretaron todas las frases de Cristina de Kirchner como un castigo al gobernador. "Es importante ganar una elección, pero se puede ganar una elección con más del 50 por ciento de los votos y, al poco tiempo, estar absolutamente deslegitimado por la acción concreta en la gestión", dijo. "No se puede gobernar con encuestas", agregó, a pesar de que Kirchner era un fanático de los números y sistematizó un circuito de contención de encuestadores.

Instalada, por imposición propia, de árbitro, la Presidente determinó unilateralmente de qué tienen que hablar los candidatos. "Quiero escuchar a los hombres y mujeres de mi espacio político, y del resto de los espacios políticos hablar de estas cosas (el rumbo económico), no de pavadas ni haciendo pantomimas, los necesito largando ideas a todos, a propios y extraños, a oficialistas y opositores", dictaminó, demiurga, y completó: "El pueblo necesita escuchar las ideas, las propuestas, escuchar cuál va a ser la dirección que va a tener la patria a partir del 10 de diciembre".

La cinética K, según el decodificador, entendió lo de "pantomima" como una referencia a la presencia de Scioli en el show de Marcelo Tinelli, mientras que el sciolismo lo leyó como una advertencia a Randazzo por sus burlas sobre el "diálogo" y el "consenso" ante los integrantes de Carta Abierta.

Cada clan hizo la traducción conveniente: el randazzismo se abrazó a lo de "pantomima" y destacó la foto con Máximo y el acto con Cristina de Kirchner, mientras en La Plata mostraron la agenda empresarial del gobernador, que anteayer lo sentó con el Club del Petróleo y ayer con la Cámara Argentina de la Comercio (CAC), de Carlos de la Vega. Parecen dos mundos paralelos: Randazzo pelea el voto híper-K; Scioli se mueve con agenda pos-PASO.

En la CAC, el gobernador exploró una línea sobre la que apuntó la mandataria cuando, en una crítica a los 90, habló de un equilibrio entre la inversión privada y la intervención de lo público. En ese segmento, la Presidente apuntó a los gremios ferroviarios, un raspaje a Omar Maturano, de La Fraternidad, que figura como uno de los promotores de los últimos y futuros paros. "No tengamos actitudes o comportamientos que después permitan que la sociedad, ante el bombardeo mediático, pueda ser subordinada culturalmente y convencida de que lo público es malo y lo privado es bueno", dijo, y pidió rechazar cualquier reintento privatista.

Variables

Además del mix público-privado, convertida en ministra en funciones, jugó con otras variables: más que sobre el presente, pareció querer marcar la cancha a sus sucesores. Defendió los subsidios al transporte, aunque a "algunos empresarios no les gustan", a pesar de que son "ganancia indirecta para la rentabilidad" y transitó el concepto de "salarios dignos" para mejorar el poder de compra de los trabajadores, aunque, en estos días, vía Kicillof, ordenó -y consiguió- dormir varias paritarias debajo del 30%. "Para que haya demanda, primero tiene que haber consumo, y para que haya consumo tiene que haber trabajadores, jubilados, intelectuales, investigadores, docentes que tengan salarios dignos", dijo. "Contra todos los pronósticos", sostuvo, ahora "los argentinos ahorran y además consumen".

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