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Ministros porteños buscan nuevos aires
Juan Pablo Piccardo
En cambio, lo del ex juez del caso Skanska, Guillermo Montengro, quien vació su despacho en Tribunales para sentarse al frente de la cartera de Justicia y Seguridad, sorprende. Tiene la inquietud de disputar la intendencia de San Isidro y allí recala otro PRO, Eugenio Burzaco. Este militante del macrismo, hoy ligado a Francisco de Narváez, casualmente comparte con Montenegro su sintonía con la materia seguridad, sobre la cual asesora a De Narváez y por la cual aspiraba a ocupar el puesto en el que finalmente se instaló el ex juez. Seguramente Montenegro querrá esperar el debut de la Policía Metropolitana para dar muestras de su capacidad de gestión, hoy mortificada por el sacudón que ocasionó la renuncia de Jorge Palacios y por los insistentes rumores de su supuesto desplazamiento del ministerio, tras los tropiezos con el jefe de los agentes.
Otro que también suena (como candidato y además como blanco de Macri para los cambios que el jefe de Gobierno planifica para fin de año) es Juan Pablo Piccardo, titular de Espacio Público, quien no sólo estaría animando su postulación a intendente de Pilar (provincia de Buenos Aires), sino que es impulsado por otros integrantes del staff macrista para que se entregue a esa pelea. Claro, le aconsejan, debería pasar algunas pruebas de fuego. Le ha fracasado la polémica licitación por el mobiliario urbano que disputa la publicidad de la vía pública en nuevos soportes, aparentemente por algunos errores que terminaron judicializando el otorgamiento de la concesión. Pero además, por estas horas debe resistir a un Hugo Moyano envalentonado ante la idea de que el Gobierno de Macri baje el monto de los contratos de recolección de residuos. Según el sindicalista, esa medida provocaría el despido de más de mil camioneros. Por menos, en su momento, el gremialista volcó toneladas de basura en la misma puerta del palacio municipal. A modo de protesta, a diferencia de Montenegro, Piccardo llegó a la función pública después de haber sido gerente de un cervecera y por supuesto integrante del círculo de amigos de Macri, ex rugbier y ex alumno del Cardenal Newman.
El año y medio de gestión, considerarán los ministros, ya sería suficiente como experiencia para aspirar a desempeñar la mismas funciones que el jefe de la Ciudad, pero en otra latitud. En todo caso, si Macri sigue pensando en una rotación o cambios en su gabinete, habrá al menos dos ministros que tendrán como actividad sus propias campañas. Después de todo, Gabriela Michetti para acceder por las urnas a una banca debió renunciar a la vicejefatura porteña.


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