• No hubo negociación con organismos • Tampoco se habló del Indec
El secretario de Finanzas Adrián Cosentino (centro) completó la presentación formal de Guido Forcieri (izquierda) y Sergio Chodos (derecha) como los nuevos directores para la Argentina ante el Banco Mundial y el FMI. Entrarán en funciones el 1 de noviembre.
Tokio - La misión argentina liderada por el secretario de Finanzas, Adrián Cosentino, culminó su actuación en la cumbre anual del FMI en esta ciudad participando de la Comisión para el Desarrollo del Banco Mundial. Acompañado por el flamante director por la Argentina ante ese organismo, Guido Forcieri, y la vicejefa de Gabinete de Economía, Analía Tello, señaló el sábado en ese foro: «Debemos trabajar para que el Banco Mundial amplíe el financiamiento a la infraestructura, e incluso revise que las prácticas internas actuales sean las más adecuadas a la hora de otorgar este tipo de financiamiento.»
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El informe presentado ante el Comité para el Desarrollo expresa que para el Gobierno argentino «el deterioro de la situación económica global y la incertidumbre sobre las perspectivas a mediano plazo ponen de manifiesto el importante papel que los organismos multilaterales deberán desempeñar para responder a los futuros retos de las diferentes regiones, efectuando una revisión de sus acciones y evaluando los errores cometidos en el pasado». Cosentino destacó que para alcanzar «una institución adecuada a la situación global, es necesario que el Banco Mundial enfrente las limitaciones en las herramientas que emplea en la actualidad».
En lo que es una continuación de la postura del Gobierno sobre los multilaterales, afirmó que para la Argentina tanto el Banco Mundial como el FMI deben «profundizar las reformas necesarias que garanticen respuestas flexibles a las necesidades de la economía global» y continúen trabajando para que «la voz y el voto reflejen una correcta distribución de poder entre países desarrollados y países en vías de desarrollo.» La presentación argentina defendió el rol del Estado en los últimos años en América Latina «a la hora de generar un ambiente propicio para la creación de empleos, mejorar la demanda y fomentar un círculo virtuoso que reduzca la pobreza y la vulnerabilidad a los shocks externos».
Durante el paso por esta ciudad, la misión argentina no mantuvo reuniones bilaterales con funcionarios del FMI. Del INDEC y de las medidas exigidas por el organismo para ser implementadas antes del 17 de diciembre, tampoco. Cosentino y Forcieri fueron recibidos por Hazan Tulum, el vicepresidente regional del Banco Mundial, pero en el marco de un encuentro protocolar. Tampoco hubo negociaciones sobre desembolsos a futuro. El secretario de Finanzas participó también el sábado de un desayuno de trabajo con los gobernadores de los países miembros del FMI junto con el titular de la Reserva Federal, Ben Bernanke; el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner; y la titular del organismo, Christine Lagarde. Tema principal y repetido por cierto: el euro. Cosentino se entrevistó también con el titular de la Oficina Independiente del FMI, Rubén Lamdani, quien realiza evaluaciones periódicas sobre el accionar del organismo.
En la reunión del Comité Financiero y Monetario Internacional, en la «silla» correspondiente al Cono Sur, destacó que «la Argentina tiene indicadores sólidos de deuda» y que «ha realizado grandes esfuerzos para normalizar la relación con sus acreedores sobre la base de propuestas razonables y sustentables, alcanzando una deuda sana que hoy no representa una carga para el desarrollo». Agregó que «la gestión hizo foco en una política de ingresos activa y en la creación de empleo de calidad como base para una estructura más inclusiva». Las diferencias con las calificadoras de riesgo tampoco podían estar ausentes: «El sesgo en sus análisis y los efectos nocivos de sus valoraciones llevaron a que los principales países refuercen los controles sobre sus actividades», se señaló. «En la Argentina, el FGS (de la ANSES) no requiere calificación de riesgo para una parte importante de sus inversiones, cortando con la dependencia mecánica en las calificadoras y con la barrera normativa indirecta (al ser las agencias muy conservadoras) para la inversión en proyectos de infraestructura», se mencionó. «Además, desde 2011 las calificadoras deben informar tanto sus metodologías como las comisiones cobradas», concluyó.
Dejá tu comentario