APARECIÓ AHORCADO EN LA IGLESIA DE LA FLORIDA, EN SAN MIGUEL DE TUCUMÁN - La pericia forense determinó que fue un suicidio. Pero los vecinos creen que pudo haber sido asesinado.
Misterio. El padre Viroche apareció colgado en la iglesia de La Florida.
La imagen bien podría inspirar el inicio de algún relato de suspenso: un sacerdote colgado en la iglesia, justo en el lugar donde habitualmente se sitúa el coro parroquial. A los pies del cadáver pendulante, una bolsa con dinero y joyas. No es un cuento de Poe, se trata de la escena con la que se encontró ayer por la mañana la mujer que limpia en la iglesia Sagrado Corazón de La Florida, una localidad ubicada al este del Gran San Miguel de Tucumán. Se trata del cura Juan Viroche, religioso de 46 años, que venía denunciando el avance del narcotráfico en el interior de la provincia y había recibido varias amenazas. Su misteriosa muerte generó la reacción de los vecinos, que se reunieron frente a la iglesia para pedir el esclarecimiento de lo que -para los autoconvocados- fue un crimen. Los datos preliminares de las pericias forenses que trascendieron a última hora del miércoles daban a entender que se habría tratado de un suicidio. Sin embargo, fuentes de la investigación confiaron a este diario que el cuerpo "presentaba signos de haber sido golpeado en la zona dorsal".
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Según los investigadores, a simple vista los accesos a su casa y a la zona donde apareció el cadáver no fueron forzados. Corroborando esta línea investigativa, el fiscal tucumano Diego López Ávila sostuvo que todos los indicios apuntalan la hipótesis del suicidio. El fiscal explicó que tampoco hay signos de que el cuerpo del sacerdote haya sido izado para simular un ahorcamiento. "El izamiento se ve cuando tiran de los pies para abajo para hacer presión sobre el cuello y ahí quedan las marcas. Eso el médico forense lo ve en el momento y sabe si está izado o si es un suicidio. En este caso no está detectado que haya sido izado", agregó el funcionario judicial.
Aunque no todos en la Justicia tucumana piensan igual. El fiscal federal Antonio Gustavo Gómez, quien interviene en varias causas por narcotráfico en la provincia, recordó que Viroche "había pedido su traslado por las amenazas que recibía" y descartó que se haya suicidado, ya que "no tenía esa personalidad". Según allegados, el cura se había mostrado preocupado en los últimos días, ya que había recibido amenazas a causa de sus constantes denuncias contra bandas dedicadas a la venta de drogas. "Siempre pedía en sus homilías que todos colaboraran para tener un pueblo sin drogas ni robos y hacía mucho por proteger a la comunidad, sobre todo a los chicos", relató el periodista Ramiro Rearte, amigo del malogrado religioso.
Sobre la muerte de Viroche, el arzobispado de Tucumán difundió un comunicado en el que expresa su dolor y agrega: "Esperamos un pronto esclarecimiento del hecho y confiamos en la acción de la Justicia, con la que, desde luego, colaboraremos en todo lo que dependa de nosotros". Además, la máxima autoridad religiosa dijo que acompaña a la familia del sacerdote y a los fieles de la parroquia en "su dolor por la pérdida de su pastor", y encomendó al padre Viroche "a la misericordia de Dios, para que el Señor lo reciba en el cielo".
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