- ámbito
- Edición Impresa
M.J. Semino: cayó en su propia trampa
En la primera línea vemos como, resultado de un incremento del 22 por ciento en la producción y 46 por ciento en las ventas, los ingresos ordinarios aumentaron 24 por ciento respecto a los del primer trimestre del año pasado, alcanzando $ 101.5 millones.
Es en el siguiente paso, al detractar los costos por $ 93.7 millones, donde queda dicho lo más importante de todo el balance. Como consigna en su reseña, el hecho más gravitante del primer trimestre se vinculó al precio del trigo, aunque más que al precio, debiéramos decir, a la estrategia de la empresa de acumular stocks (¿para evitar volver a repetir los problemas de suministro de un año atrás?).
Lo que se compró a un precio en torno a los $ 2.100 la tonelada, cuando se vendía convertido en harina, rondaba los $ 1.550 por tonelada. Así la materia prima arrastró el precio de
los productos terminados y el margen bruto de la firma se derrumbó del 25 por ciento de un año atrás al insuficiente 8% por ciento actual.
Con sólo 7,8 millones de pesos para jugar el resto del partido, los gastos ordinarios (bien controlados) y lo financiero (que deberá prestarle atención) se llevaron lo poco que quedaba, y a pesar de una modesta contribución desde lo impositivo, la firma quedó perdiendo $ 1.456.061, cuando a esta altura del año pasado sumaba cerca de $ 8 millones.
• EL RASTRO: Con el aumento del área sembrada de trigo, la huella debiera pasar por el incremento de los precios internos y especialmente porque no aparezcan nuevas restricciones a la exportación.


Dejá tu comentario