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Módica sátira a raros experimentos militares
«Hombres de mentes» es un amable pasatiempo, con actores que el público aprecia y varios chistes que juegan con el absurdo de situaciones que, después se comprueba, tienen bases reales.
Se puede ver esta pequeña película como simple comedia satírica, pariente menor de «Trampa 22», sobre los raros hábitos y la lógica extraña de cierta gente con uniforme estrellado y cerebro bastante lleno de monos y pajaritos. Para el caso, un periodista fracasado descubre la historia de unos caballeros Jedi, también fracasados, del ejército americano. Uno de ellos, quien le cuenta esa historia, lo lleva a Irak, al rescate de su antiguo jefe medio hippie, capturado por un traidor. El guiño es tanto para la película «Star Wars» (casualmente el «alumno» es Ewan McGregor) como para el nombre con que se conoció la campaña militar de años atrás (la cosa se ambienta hacia el 2003). Por supuesto, el jefe será alegremente rescatado, el traidor levemente castigado, y el ejército americano también levemente ridiculizado.
En ese sentido se pasa amablemente el rato, con actores que el público aprecia, y varios chistes que juegan con el absurdo y la sumatoria de cuentos insertados al cuento principal. Dentro de la sátira cabe observar un episodio sobre la inseguridad que causan las compañías de seguros y otras corporaciones atraídas por la conquista de nuevos mercados árabes. Y por sobre la sátira, la invocación al rescate de aquello que el antiguo jefe simboliza, un ejército medio hippie, que en vez de armas letales capte al enemigo con amabilidades y mente abierta y segura. Una fantasía nostálgica de los 70 americanos, dirá alguien.
Pero ahí empezamos a ver que esto es una ilustración en chiste de otra cosa: ese ejército estuvo a punto de existir. Lo propuso un sargento aprovechando la obsesión de algunos altos mandos por los fenómenos paranormales (desde los 50 decían que los rusos estaban haciendo experimentos muy avanzados de parapsicología, y no era cosa de quedarse atrás). Como sea, pasado el tiempo dicho sargento fue desplazado por otro militar nada hippie, digamos, la fuerza oscura de los Jedi, capaz de usar torturas que si uno las describe suenan a cargada, pero cuando se aplican son una degradación de los buenos sentimientos. Tales cosas han ido apareciendo en diversas investigaciones, sobre todo en un libro del galés Jon Ronson, que también hizo una serie para la BBC, «The Crazy Rulers of the World», uno de cuyos capítulos, «The Man Who Stare al Goats», dice en todo irónico algo que acá se pinta medio en broma, sobre tipos capaces de matar una cabra, o aunque sea un hamster, sólo con la mirada. También se habla de altos mandos que durante años intentaron atravesar paredes. La comedia empieza con ese chiste. Pero luego parece que se puede, según teoriza la física cuántica. Es cuestión de ver en la web algún capítulo de «La ciencia elegante», o las explicaciones del general Albert Stubbleline III (gran impulsor del asunto) en http://j.mp/32khK0. Y después, convencer a la suegra para que pruebe atravesar la pared bien de golpe. No hay nada como la teoría llevada a la práctica.


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