24 de septiembre 2014 - 00:00

Momentos claves del año

Momentos claves del año
Los Pumas y los All Blacks se van a enfrentar en La Plata el sábado con la promesa de un partido en el que ambos van a tender a hacer sus mejores papeles posibles en lo que va del Rugby Championship, y ambos tiene objetivos clara-mente distintos.

Los Pumas necesitan, quieren y a esta altura ya merecen ampliamente una victoria que les saque ese malestar que tienen a pesar de haber mejorado sustancialmente su juego, su cara y su andar en este torneo.



Toda la prensa mundial especializada ha coincidido -y eso no es casualidad- que este equipo está jugando a otra cosa y que son detalles mínimos los que los mantiene aún en cero victorias en el certamen.

El rival del sábado, por cierto, es un escollo de esos que hacen estremecer. Los All Blacks vienen con 22 meses invictos sobre los hombros, no conocen la derrota en el Rugby Championship y si ganan con bonus, se quedan con el trofeo. Esto es motivo más que suficiente para que Hansen ponga en cancha lo mejor que tiene y la vuelta de Sam Whitelock y la presencia de Malakai Fekitoa con la 12 en lugar de Ma'a Nonu son las variantes que este equipo va a presentar como notorias.

En los próximos dos meses, los hombres de negro tienen un calendario profuso (como el que también tendrán Los Pumas) e inician esos dos meses con un rival que los tuvo a maltraer en el scrum, que les complicó el line out y que defensivamente los pudo controlar mientras no hubo desacoples ni errores mínimos.Ya se sabe: los All Blacks aprovechan todos los errores rivales y no hay lugar para cometerlos si lo que se pretende es jugar ante ellos y mantenerse cerca en el score.

Por el lado de Los Pumas, ese es el gran desafío: mantener la concentración e intensidad durante los ochenta minutos, sin cometer desaciertos y sin que haya pozos en la parte concentración. Todo debe ser a fondo y con la máxima intensidad. Los tackles, el scrum, el line, el breakdown y el control de la pelota y la conducta. Todo. No hay resquicios.

Es una gran oportunidad para los argentinos de demostrar y demostrarse que la notable evolución vista hasta acá es, para este equipo, el piso desde el cual construir un futuro alentador

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