- ámbito
- Edición Impresa
Monet y sus “discípulos” en muestra madrileña
«Monet y la Abstracción» muestra cómo la joven generación de artistas norteamericanos y europeos de la segunda mitad del siglo XX convirtió al gran impresionista en su profeta.
Com más de un centenar de obras, la muestra analiza la permanente obsesión de Claude Monet por captar lo instantáneo, desdibujando así su representación pictórica y cómo la joven generación de artistas abstractos norteamericanos y europeos redescubre su arte convirtiéndolo en profeta de las corrientes matéricas de la abstracción.
Algunos de los artistas que volcaron su mirada sobre Monet y entablan un importante diálogo con las obras del maestro impresionista.: Jackson Pollock, sobre todo, sus obras de entre 1947/51, Mark Rothko, de Kooning, Sam Francis, Joan Mitchell, Adolph Gottlieb, André Masson, Philip Guston, Gerhard Richter.
La exposición en el Thyssen está dividida en diferentes núcleos: «Brumas y Variaciones», que comienza por su deslumbramiento por William Turner, cuando Monet viaja a Londres entre 1899 y 1901. Monet pintó el Támesis y captó la bruma londinense centrándose en las gradaciones de la luz y el color.En esta sala se exhiben obras pertenecientes a Gerhard Richter de una serie inspirada en Londres.
En el núcleo «Efectos de Luz», una obra procedente del Museo de Nancy, «Puesta de sol en Etretat» (1883), es un ejemplo de los cambios de la luz del ocaso, de cómo la pincelada se transforma en este rápido pasaje y en cierta forma anticipa las abstracciones cromáticas de Mark rothko o Adolph Gottlieb.
«Reflejos y Transparencias»: Cuando Monet pinta los «Nenúfares», una serie muy importante de su última producción, intenta una reconciliación entre lo representativo que, en realidad, nunca había abandonado, y el tratamiento de la materia. Se produce así un vuelco desde lo narrativo a lo abstracto. «Lorelei» (1957) de la artista norteamericana Helen Frankenthaler, perteneciente al Museo de Brooklyn, muestra una abstracción de manchas diluidas a manera de las gigantescas obras acuareladas que inundaron la escena norteamericana después del vendaval Pollock .
En «Contrastes de Formas», como su título lo indica, producidos por el reflejo de la vegetación sobre las quietas aguas pintadas por Monet en diferentes series fueron inspiración para Clifford Still o Barnett Newman.
«Pincelada y Gesto» reúne en las últimas salas las pinturas del período final de su vida, y que marcaron el camino de los lenguajes abstractos del siglo XX. Aquí están Jackson Pollock junto a Lee Krasner, quien fuera su esposa,, destacada pintora que realizó su primera retrospectiva a los 75 años en 1983; Esteban Vicente, Cy Twombly, de Kooning, también figura decisiva del Expresionismo Abstracto que describió a Pollock como el que «había roto el hielo».
Pero los cuadros dominantes son «El Puente Japonés (1918-1924) perteneciente al Marmottan Monet de París, y «N° 9» (1949) de Jackson Pollock, cuadro al que Robert Hughes en «A Toda Crítica» se refería como reminiscente de Monet, en esa actitud de diálogo y comparación que se ha querido establecer en esta importante exposición que cumple con el importante rol de aprender a mirar.
En las salas de Caja Madrid se exponen obras de artistas de la década de 1950, entre ellos, Joan Mitchell, Jean Paul Riopelle, Sam Francis, Zao Wou-Ki, Elsworth Nelly, que peregrinaban a Giverny y descubrieron las pinturas que todavía se encontraban en su taller.
Nenúfares, flores, árboles, el puente japonés de las últimas décadas es lo que se piensa constituyó un impulso fundamental para estos protagonistas de la abstracción. Pero el efecto Monet, es decir, «La estela de Monet», el último núcleo, aún se puede encontrar en artistas como Jean Bazaine, Robert Ryman y Gerhard Richter.


Dejá tu comentario