3 de junio 2014 - 00:00

Mónica Millán y su paraíso

Mónica Millán y su paraíso
"Ver para creer", aseguró la joven artista Adriana Minoliti durante la presentación del libro "Llueve. Es de siesta", de Mónica Millán. Con estas palabras subrayó la condición casi mágica de las obras de la artista misionera, cualidad que entre otras virtudes fueron transportadas al libro. En la mesa integrada por Marita García, Ticio Escobar y Minoliti, no sólo se destacaron los atributos de las voluptuosas y sensibles pinturas y dibujos de Millán, cuyo origen remonta las formas de la selva sino, sobre todo, la intersubjetividad extrema de la artista con la naturaleza y con las formas del bordado que conoció prácticamente en la cuna. Ticio Escobar es paraguayo, vio germinar estas obras asombrosas en su propio territorio, las apuntaló con sabiduría y hoy celebra la floración. Daba gusto escucharlo hablar de la fineza del ñanduty y de la firme relación de Millán con las bordadoras guaraníes a través de toda su carrera.

Basta mirar la portada y hojear el libro para adentrarse en un mundo tan bello que resulta extraño. Apenas 20 obras acompañadas por algunas "Cartas de la selva" de Horacio Quiroga, dos fotografías del frondoso jardín real de la casa de Millán en pleno barrio de Barracas, un breve texto de Alejandra Urresti, la biografía de la artista y el diseño de Pérsico y Szalkowicz, bastan para ingresar en el inagotable acontecer del Paraíso de Mónica Millán.

A.M.Q.

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