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Morales: “Me causa risa” la queja “irracional”
Evo Morales ayer intentó desacreditar la protesta y el paro convocados para hoy. El presidente populista toma el jarabe con el que él mortificó a gobernantes anteriores.
«Cuando el planteamiento es de carácter irracional, descabellado, el pueblo no respalda», afirmó Morales a la prensa sobre los reclamos. «Me causa risa cuando piden incremento del 40%, 60% o 70%», agregó. En rigor, la demanda irracional de la otrora poderosa COB es mucho mayor, ya que exige que la canasta familiar de 8.309 bolivianos (u$s 1.183) mensuales debe marcar el salario mínimo, que actualmente es de u$s 96.
La presión cobró fuerza en las calles, con protestas casi a diario de parte de juntas vecinales y sindicatos regionales que exigen soluciones a la escasez y aumentos de precios de alimentos básicos.
No obstante, los poderosos sindicatos campesinos, donde está la base de apoyo a Morales, dijeron que no participarán en la huelga por considerarla politizada, lo cual podría reducir el impacto de la protesta, ya que hay pocas posibilidades de que haya bloqueos de rutas.
«El pueblo no come porcentajes y (el salario mínimo solicitado) no es descabellado para el estómago de los bolivianos», dijo el líder de la COB, Pedro Montes, al abandonar una reunión con el nuevo ministro de Trabajo, Félix Rojas, quien trataba de frenar el paro.
El Gobierno no ha dado respuestas sobre los pedidos de aumento salarial, en momentos en que el país sufre escasez de alimentos, principalmente azúcar y trigo, consecuencia de un reajuste de combustibles de fines del año pasado que Morales se vio forzado a anular.
El gobernante, quien es a su vez el líder de los sindicatos de productores de coca, anuló también en diciembre un incremento salarial del 20% con el que había acompañado al fallido «gasolinazo» y sugirió que la nueva suba sería muy inferior a esa cifra.
Morales hizo dos ajustes en su gabinete de ministros desde el pasado 23 de enero, incluidos los relevos de los titulares de Desarrollo Rural y de Trabajo, en un aparente intento por calmar las críticas y restaurar su alianza política con la COB y otras organizaciones populares.
Sobre la huelga, el dirigente Montes dijo que la decisión de ir al paro «a estas alturas se ha vuelto irrevisable», pero rehusó señalar cuántos sindicatos nacionales participarían en la protesta, que incluiría marchas callejeras.
Desconfianza
Del otro lado, el ministro de la Presidencia, Oscar Coca, declaró luego de la ratificación de la medida de fuerza que confiaba en que la ruptura sería superada «muy pronto» y que los líderes sindicales revisarían sus «posiciones extremas». Según el politólogo y exasambleísta Jorge Lazarte, la población comenzó a desconfiar del Gobierno de Morales, que fue reelecto para un segundo período de cinco años en 2010 con un abrumador 64% de los votos. En las actuales circunstancias «es difícil confiar en un Gobierno que toma una decisión que no es ni revolucionaria, ni es popular ni es antineoliberal», dijo Lazarte.
La protesta sindical coincide con una prueba de fuerza en que están empeñados, desde el lunes, empresarios del transporte urbano contra las organizaciones vecinales por el alza de las tarifas y que el miércoles derivó en enfrentamientos con daños materiales en Cochabamba, la tercera ciudad del país.
Morales afirmó tener «confianza» en que los transportistas «entiendan el pedido clamoroso del pueblo boliviano» que reclama que no suban las tarifas.
Agencias Reuters, AFP, ANSA y Ámbito Financiero

