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Moyanismo vs. Duhalde por una reforma sindical
Eduardo Duhalde
Claro que el camionero se refería a otra cosa: a un sindicalista. Pero la Presidente, desafiante, desnudó esa poética gremial de que la única entidad obrera es la que representan las jerarquías gremiales y su CGT. Duhalde hablaba de lo mismo: él fue, alguna vez, un dirigente sindical y como tal llegó, primero, a concejal, después a intendente, diputado, gobernador y presidente interino.
Por su autorreferenciación como dirigente político de raigambre sindical, el moyanismo se encargó del bonaerense luego de leer los dichos del precandidato presidencial del Peronismo Federal (PF) respecto de la necesidad de impulsar una reforma sindical para garantizar prestaciones y servicios.
Duhalde se enfocó, a modo de ejemplo, en la educación -en Buenos Aires, los gremios docentes han, históricamente, sido muy prolíficos en huelgas-, y en particular, por la coyuntura, citó el caso de los aeronavegantes que, cada tanto, por distintos motivos, interrumpen vuelos.
Los dichos del bonaerense pusieron en alerta a los moyanistas Omar Viviani (taxis) y Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento) que, como autoridades de la Cámara Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), no quisieron dejar pasar la oportunidad para hacer kirchnerismo explícito criticando a Duhalde.
Schmid y Viviani dijeron que la propuesta de Duhalde para «limitar la actividad sindical, enciende una luz de alerta sobre todo el movimiento obrero». Tras ese prólogo, lo bombardean por varios frentes.
«Cabe recordar que en pleno apogeo menemista y con Duhalde formando parte del Gobierno se sancionó un 17 de octubre la reglamentación del derecho de huelga en una clara ofensiva sobre los trabajadores organizados. Al mismo tiempo los diputados bonaerenses que le respondían dieron quórum para aplicar las leyes de flexibilidad laboral», dijeron, a través de un comunicado, ambos dirigentes.
«Es llamativo que se invoque al orden y a renglón seguido sean los sindicatos los primeros destinatarios de ese mensaje, máxime cuando el ex gobernador suele decir que proviene de las filas del gremialismo. Cada vez que se agitó ese discurso en la Argentina, las calles se tiñeron de sangre y siempre lo sufrieron las capas más débiles de nuestra sociedad», apuntan.
«No queremos regresar a esa etapa dolorosa. Duhalde lo debería saber porque él mismo quedó prisionero de aquellos días donde la injusticia, la miseria y la exclusión provocaron muertes que todavía le duelen al país», sostienen en referencia a la muerte de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
«Nosotros también queremos un país ordenado y pacificado, sólo que partimos de visiones distintas», afirman para largarse a una enumeración elogiosa del período K.
«Para nosotros el orden y la paz sólo son posibles con justicia social, y esa bandera del peronismo nunca vendrá de la mano del partido del orden y mucho menos haciéndoles coro a las voces de la derecha económica que no dejan de fustigar al compañero Hugo Moyano», cierran.


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