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Moyano bendice batallón de gremios contra Macri
Hugo Moyano activó el armado de una mesa sindical para combatir a Macri, a quien visitó en la Jefatura de Gobierno -en lo que pareció una tregua- en setiembre pasado.
El formato (la excusa) es la creación de la filial porteña de Las 62 Organizaciones Peronistas, que tiene bases en todo el país, pero que, hasta ahora, no tenía franquicia porteña porque allí operaba la mesa nacional, que desde hace casi una década comanda Gerónimo «Momo» Venegas.
La «Seis-Dos» fue, desde su surgimiento a mediados de los 60, la espada política del sindicalismo peronista. Ahora, en el marco de la corriente que Moyano empuja para incidir en el PJ, se recrea ese batallón gremial para embestir contra Mauricio Macri.
El jefe de PRO podrá colgarse la medalla -ingrata- de ser quien logra la unidad del sindicalismo, ya que en «Las 62» porteñas participarán referentes del moyanismo, los independientes, los «gordos» e, incluso, algunos dirigentes que participan del esquema de Luis Barrionuevo.
El universo sindical aparece, en ese turno, alineado para funcionar como martillo contra Macri. Allí confluirán los municipales de Amadeo Genta, los Camioneros de Moyano, los taxistas de Omar Viviani, Dragado de Juan Carlos Schmidt, la SMATA de Mario Manrique y UPCN de Andrés Rodríguez.
Tema sensible
También la UOM de Antonio Caló, la UOCRA de Gerardo Martínez, Luz y Fuerza de Oscar Lescano, Plásticos de Vicente Mastrocola, la UTA de Roberto Fernández, el Suterh de Víctor Santa María, el SADOP de Horacio Ghilini y, entre otros, la Fraternidad de Omar Maturano.
Hay, entre tantos nombres, un asunto sensible. Venegas, abiertamente enfrentado con los Kirchner, volcado al armado de Eduardo Duhalde y, por esa razón, en tensión con Moyano, no está previsto que participe del acto, a pesar de ser el secretario general de «Las 62».
«Venimos a llenar el vacío que deja el 'Momo', en un territorio donde hay que hacerle sentir a Macri el peso del movimiento obrero», planteó, ayer, un dirigente del moyanismo. Entre líneas, se apunta a que Venegas es «complaciente» con el jefe de Gobierno porteño.
Simple: según ese criterio, la brutal oposición de Venegas a los Kirchner y su vínculo con Duhalde, más eventuales confluencias futuras del PJ disidente con Macri, explicarían la pasividad que los moyanistas le imputan al jefe de UATRE en la Capital.
Para otros, la visión es más integral. Con el PJ desintegrado, sin armado electoral propio y sin representantes gremiales en las listas -hay un solo legislador sindical, el taxista Claudio Palmeiro-, la cofradía sindical pretende salir a recuperar poder y protagonismo.
Lamento
«Nosotros tenemos un solo legislador, mientras que la CTA tiene ocho», se lamentó, ilustrativo, un referente sindical porteño que hizo, además, un diagnóstico crítico sobre la situación del PJ que acumula múltiples derrotas y hace años no lleva un candidato propio.
Sobre ese desierto quieren operar los caciques que hoy reunirán a más de 100 gremios, de múltiples orígenes y procedencias, pero con el objetivo último de hacer valer, en bloque, su capacidad de fuego. Al frente habrá dos sindicatos emblemáticos: Municipales y la UOM.
Genta -junto a Caló, uno de los motores del esquema, en sintonía con Moyano- dio otro paso: aunque su gremio se quedará con la butaca mayor, anunció que él no la ocuparía y sugirió, además, que los demás jerarcas hagan lo mismo para promover a otros dirigentes.
De hecho, un dirigente de Municipales (se especulaba ayer con que Genta propondría para el cargo a Alejandro Amor) y otro de la UOM, Roberto Bonetti -que obtuvo el guiño del secretariado nacional-, estarán al tope de la cúpula de la filial porteña de la «Seis-Dos».
Además del argumento político -léase disputar un rol de relevancia en el PJ y actuar como foco de presión contra Macri-, los organizadores daban, ayer, un fundamento histórico: hasta ahora, «Las 62» no tenían base porteña, mientras lo tenían en cada provincia, porque siempre se entendió a la Ciudad como una extensión federal.
«Ahora, como distrito autónomo, resuelve sus propias políticas y los gremios no podemos estar ajenos a esa adaptación», precisó, ayer, un referente sindical porteño. Antes del mediodía, en la sede de la UOM sobre Irigoyen, se sepultará ese olvido.


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