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Moyano, cruzado del proyecto, a la espera de su “CGT-TV”
Hugo Moyano
El plan oficial de incrementar frecuencias de TV y repartir el espectro radiológico en tercios entre privados, estatales y sin fines de lucro, tiene un apartado no escrito: el desembarco de Moyano en el negocio de los medios, con un canal de TV de carácter «comunitario», a través de CGT o el gremio de Camioneros.
Receloso de los medios, el jefe sindical se tienta con protagonizar una mutación: pasar de objeto de noticias a productor y difusor de noticias. Si su horizonte político es Lula da Silva, porque saltó del gremio a la política, ahora deberá sumar otro modelo: el de sindicalista con poder mediático.
Aspiraciones
No es inédito. El diario Crónica aparece estrechamente vinculado a la UOM de Antonio Caló. El propio Moyano, según se indica en ámbitos sindicales, es el auspiciante estrella de la productora de un conductor radial matutino que lo entrevista, con amabilidad y cortesía, una vez cada veinte días.
El camionero, sin embargo, aspira a más. A principios de este año, Moyano visitó a Kirchner en Olivos, molesto porque Juan Rinaldi, alguna vez su mano derecha, le «bloqueaba» el manejo del APE luego de ser ascendido a superintendente de Seguros de Salud, donde Moyano quería a un hombre propio.
En aquella charla, además del OK para que Moyano digite los fondos del APE a través de Hugo Sola -luego renunciado por Juan Manzur y vuelto a su función 48 horas más tarde-, el jefe de la CGT compartió con Kirchner sus críticas a Clarín, y el ex presidente le contó las bondades de su ley de medios.
Fue en esa conversación donde el patagónico le comentó que el nuevo mapa mediático reservaba señales para organizaciones sociales, entre ellas la CGT o, incluso, los gremios. Esa tarde, Moyano se retiró de la quinta presidencial con la caja del APE recuperada y la promesa de un canal de TV propio.
Julio Piumato, de Judiciales, es uno de los dirigentes a los que Moyano les encargó el futuro diseño de la programación del canal cuyo soporte todavía es impreciso. Una alternativa es que se trate de una señal abierta, pero de baja frecuencia en el conurbano. Además pediría señales de radio.
Defensa
Ahora, con tiempo de descuento, el jefe de la CGT se convirtió en uno de los aliados K más activos a la hora de defender la ley de medios K. Ningún gobernador, por caso, se animó a marcar posición como hizo ayer el camionero. «Esta ley tiende a evitar que haya oligopolios», aseguró ayer.
«Vemos que la oposición visita canales de televisión permanentemente debatiendo estos temas porque quieren quedar simpáticos con los medios de comunicación. Pero si algún día llegan a ser Gobierno, les va a pasar lo mismo porque los monopolios no tienen amigos», dijo el camionero tras un acto de la CATT.
No evitó, tampoco, la cuestión personal. «Por experiencia propia sé lo que hacen estos medios monopólicos, lo hicieron conmigo en aquella oportunidad», sostuvo en referencia al crimen de Abel Beroiz, tesorero de la Federación de Camioneros.
Fue un episodio, quizá el más intenso, en los cruces entre el camionero y el grupo Clarín luego de que el diario publicara una caricatura de Moyano con las manos manchadas de sangre. Horas después, el gremio de Camioneros convocó a un piquete, con Pablo Moyano a la cabeza, frente a la planta de impresión del diario.
Está latente, en tanto, la discusión entre las empresas y el gremio por el encuadramiento de los repartidores de diarios y revistas, rubro en el que quiere «incursionar» el jefe de la CGT. Entre sus socios, en tanto, se cuenta el jefe del sindicato de Canillitas, Omar Plaini, diputado nacional electo por el PJ.
Ayer Moyano no estuvo solo en la defensa de la ley de medios K. Durante un acto en el que se inauguró la sede de la Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte (CATT), el ministro de Planificación, Julio de Vido, elogió el proyecto y fue respaldado por la cúpula sindical. Lo avaló otro funcionario: Carlos Tomada.
Además del taxista Omar Viviani, jefe de la CATT, estaban José Pedraza (Unión Ferroviaria), Omar Maturano (Fraternidad) y Juan Carlos Schmid, uno de los armados de la corriente político-sindical moyanista, el más ocurrente para defender la ley y, de paso, castigar a su coterráneo Carlos Reutemann.
«Cuando Reutemann dice que el proyecto de la ley de medios está copiando a Chávez, nos quiere hacer creer que una banda de barbudos obligará a los chacareros a sembrar café», sostuvo y le dio el pie a Moyano para que despache al Lole con el argumento de que «se autoexcluyó» de la presidencial de 2011.
En la misma exposición, Moyano dijo que estaría dispuesto a votar nuevamente a Kirchner como presidente dentro de dos años. Y completó: «El Gobierno está funcionando como corresponde. No veo ningún impedimento para que el Gobierno siga adelante. Yo lo veo normal».


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