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Moyano, eje de artificios y rodeos en PJ bonaerense
Hugo Moyano, Cristina Álvarez Rodríguez, Mario Ishii, Sergio Massa
Le guste o no, el jefe de la CGT Azopardo podría continuar en un limbo de «renunciante en funciones» durante una larga temporada más. El calendario indica que en diciembre próximo deberían renovarse autoridades del PJ de la provincia. No ocurrirá.
El Consejo partidario no sesiona desde hace 19 meses. La última vez fue el 30 de mayo de 2011 y lo hizo para convocar al Congreso del 4 de junio que delegó la conformación de alianzas en la mesa chica del PJ. Por entonces, Moyano juraba obediencia a Cristina.
Después, la Presidente diezmó de moyanistas las boletas del FpV y el 15 de diciembre el camionero vociferó la renuncia a los dos cargos partidarios en medio de una ráfaga de críticas a la Casa Rosada. El 22 de mayo pasado, el Consejo nacional aceptó su parte.
No ocurrió en la provincia. La razón es una sola: el PJ bonaerense es un jauría don-de no hay certezas sobre los comportamientos de cada consejero. Así como en su momento «rodearon» a Moyano ahora un malón juega con la teoría de reivindicarlo.
Por eso, entre la ironía y la jugada de pizarrón, sugieren la posibilidad de «rechazar» la dimisión del camionero como ocurrió en 2009 con Néstor Kirchner, que luego de abandonar el partido tras la derrota del 28-J, lo reasumió el siguiente diciembre.
El antecedente del patagónico, renunciante al que no le aceptaron el alejamiento, es rememorado en círculos peronistas para plantear que ante una hipotética convocatoria -hoy improbable- al Consejo del PJ bonaerense tendrían varios votos para rechazar la dimisión del camionero.
La lectura es lineal: deslizar la idea de reinstalar a Moyano en la cima del partido es un mensaje a la Casa Rosada que eligió al camionero como enemigo y tendió un cerco venenoso en torno a él.
Daniel Scioli lo rompió cuando invitó al clan Moyano -Pablo y Hugo; Facundo se excusó porque tenía que estar en Mar del Plata para ver a Alvarado- a jugar al fútbol a La Ñata. Pagó (al no poder abonar el aguinaldo a tiempo) el costo de su osadía.
Sin fechas
Desde que Moyano pegó el portazo, inorgánicamente Cristina Álvarez Rodríguez, ministra de Gobierno sciolista y siguiente en la línea de sucesión partidaria detrás de Alberto Balestrini y el camionero, se empezó a mover como heredera del sillón.
La orden, a poco de andar, fue no modificar el statu quo. Es una verdad en voz baja que convocar en este contexto al Consejo del PJ provincial sería poner en marcha un dispositivo cuyo desenlace es imprevisible.
Allí cohabitan referentes de La Juan Domingo con Baldomero «Cacho» Álvarez y Osvaldo Goicochea; sciolistas como Alberto Pérez y Álvarez Rodríguez; delegados de Sergio Massa -su esposa Ma-lena y Juan Amondarain-, ultra K como Mario Ishii y randazzistas e intendentes de juego diverso.
Aparece, además, una rama gremial que renunció junto a su jefe pero cuyas dimisiones están, todavía, en zona gris. El metalúrgico Hugo Curto es el único de esa ristra que no se fue. Y la tropa de la JP, encabezada por el neocamporista en suspenso José Ottavis.
Ni Kirchner, en 2010, logró dominar los chispazos entre esas tribus. Por eso, se da por hecho que cuando venzan los mandatos dentro de dos meses, operará de facto una prórroga.
De ese modo, se anula el ensayo de empujar a Alicia Kirchner para presidir el partido. Y sepulta, además, la idea primigenia de convertir a Gabriel Mariotto en jefe del PJ bonaerense.
La presunción se derrama también sobre el expediente nacional: aunque se fijó fecha para la elección de autoridades para el 31 de marzo de 2013; en Gobierno y en los sectores del PJ con diálogo en Casa Rosada sugieren que en su momento se postergará esa fecha hasta después de las generales de octubre.


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