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Moyano espera mediación de Kirchner para destrabar PJ
Néstor Kirchner, ayer, en Esteban Echeverría, junto al intendente local, Fernando Gray. Entre los invitados, con los alcaldes, estuvo el moyanista Omar Plaini.
El patagónico encabezó, ayer a la tarde, un encuentro en Esteban Echeverría donde se produjo un mano a mano entre un puñado de alcaldes y un delegado del camionero, el canillita Omar Plaini, encargado de testear el nivel de resistencia de los caciques.
Plaini, que además de titular del gremio de Canillitas y dirigente con base territorial en Lomas de Zamora, es uno de los responsables de la Corriente Política Sindical moyanista, aceptó una invitación para participar del acto y mostrarse junto a los alcaldes.
Tuvo, luego del acto que cerró Kirchner, oportunidad de conversar con algunos de los presentes, entre ellos Fernando Gray, el anfitrión; Juan José Mussi (Berazategui), Francisco «Barba» Gutiérrez (Quilmes) y Aníbal Regueiro (Presidente Perón).
Aunque no hizo preguntas específicas sobre el acompañamiento o no a la entronización de Moyano, Plaini regresó con la percepción de que, al menos entre ese pelotón de intendentes, no hay resistencia -por lo menos explícita- a la asunción del camionero.
Kirchner, ayer, fue ajeno a esos contactos y prefirió una tarea más cómoda: elogiar los anuncios que, al mediodía, hizo su esposa. De todos modos, en los próximos días podría verse forzado a intervenir en el conflicto y tener que actuar como mediador.
Es, en rigor, lo que espera Moyano, que evalúa, entre otras opciones, convocar en carácter de vicepresidente primero una reunión del Consejo del PJ. Sin embargo, antes de hacerlo prefirió sondear el nivel de hostilidad de los alcaldes y ahora esperará que interceda Kirchner.
El camionero no quiere arriesgarse a que un llamado suyo para reunir el partido termine sin quórum, por lo que, tras calcular que varios intendentes no se opondrán a su asunción en el partido, buscará un guiño de Kirchner. Cree tener, ya, el OK de Daniel Scioli.
Pero Moyano se topa con un problema: los mismos dirigentes que, en público, sostienen que no tienen inconvenientes en que asuma la jefatura partidaria, en privado aseguran que no permitirán que eso ocurra.
Es más: ayer, en Esteban Echeverría, hubo varios ausentes, entre los que se cuenta uno de los referentes que en las reuniones con sus pares ha sido la voz cantante de la resistencia a Moyano. Se trata de Julio Pereyra, intendente de Florencio Varela, que no concurrió porque se encuentra en el exterior.
Hay, además, otro polo crítico y fue el que se reunió antes de ayer en San Miguel y del que participa buena parte de los intendentes de la primera sección electoral, que mantienen pésimas relaciones con Moyano, sobre todo en torno al negocio de la basura: hasta Hugo Curto, que dijo que apoyará al camionero, tuvo que soportar un conflicto de tres meses con los recolectores moyanistas y ceder, al final, a las demandas del gremio.
De ese club participan, entre otros, Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas) y Mario Ishii (José C. Paz). Juran en esa trinchera que no aceptarán, bajo ningún punto de vista, que Moyano se siente en la butaca máxima del PJ bonaerense.
Avisos
Kirchner, que había demorado dos veces la visita, aprovechó el escenario para elogiar a su esposa. «Las medidas que tomó Cristina -dijo-, como el aumento de las jubilaciones, las asignaciones y llamar al Consejo del Salario, van para los que más las necesitan: el pueblo, los pibes y los viejos».
A su turno, Scioli aseguró que «es fundamental que desde todos los espacios militantes creemos conciencia. Hoy en la provincia podemos mostrar que por el esfuerzo propio y la ayuda del Gobierno nacional la deuda bajó a la mitad».
Luego de los discursos del ex presidente y del gobernador se armó un encuentro entre los intendentes y la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.
La cumbre fue organizada por Gray, ex vocero de la ministra, a pedido de la hermana Alicia para transmitirles a los jefes comunales que su armado político, bautizado COLINA, no debe generar recelos entre los alcaldes porque expresamente tiene decidido no armar a nivel municipal.
Alicia K les promete lo que Moyano no hace: no «entrometerse» en los distritos (aunque es una promesa y no una garantía), algo que el moyanismo comenzó a ejecutar hace meses, tras el lanzamiento de la Corriente Sindical y que ya derivó en apertura de locales en varios puntos del conurbano.


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