Moyano nomina a su hijo para conducir nueva CGT

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 Las negociaciones para concretar la reunificación de la CGT dieron a luz una fórmula inesperada -pero de abolengo sindical- como alternativa para liderar la central obrera desde octubre: en sectores internos de amplia influencia comenzaron a barajar el nombre de Héctor Daer, referente del gremio de la Sanidad y varias veces postulado para el cargo, secundado por Pablo Moyano, el hijo mayor de Hugo y su lugarteniente en Camioneros.

El posible binomio surgió en los últimos días como una opción favorita entre los aliados de Moyano, los "gordos" de los grandes gremios de servicios y los jefes de algunas organizaciones que oscilan entre uno y otro grupo de la CGT. La obvia negativa correrá por cuenta de Luis Barrionuevo, el gastronómico que aspira todavía a integrar por sí o a través de un delegado un eventual triunvirato de secretarios generales a ser designados el 22 de agosto, fecha prevista para el "congreso normalizador" previo a la asunción de una nueva conducción.

La fórmula es consistente con las últimas declaraciones del Moyano más fuerte en cuanto a su intención de no pujar por un nuevo mandato como líder de la CGT para "dejar un poco a los jóvenes que puedan cumplir una función importante" y, en cambio, postularse para la presidencia de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). También, con la alta exposición que el primogénito de la familia tuvo durante el acto del 29 de abril de las centrales obreras frente al Monumento al Trabajo.

La pareja sugerida cobró fuerza por encima de otras alternativas que barajan los gremialistas en sus negociaciones reservadas, como la del portuario Juan Carlos Schmid -también aliado de Moyano- o la de una conducción colegiada que alientan Barrionuevo y los "independientes" Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), Andrés Rodríguez (estatales) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias).

Quienes impulsan la fórmula alegan que es la mejor manera de conservar al líder camionero contenido en el nuevo esquema pero sin estar en persona. El linaje quedaría garantizado por partida doble, con el hermano de Rodolfo Daer (por años secretario general de la CGT en los '90) al frente y el hijo mayor de Moyano (el negociador más implacable del grupo familiar) como número dos.

Lo más llamativo del planteo es que surge de una de las mayores confrontaciones internas en la historia moderna de la CGT: la que mantuvieron por años el camionero y Carlos West Ocampo, líder nacional de la Federación de Sanidad (Fatsa), referente de los "gordos" y mentor de Daer. Tanto el "Negro" como "Carlín" -antropólogo- son vistos como opuestos, dueños de estilos antitéticos de conducción y con frecuentes muestras de desprecio mutuo. Ese historial tuvo su bisagra en octubre pasado, cuando en una reunión por la unidad de la central obrera se dieron un abrazo que sorprendió a los testigos y pareció dar vuelta una página que parecía inexorable.

Hasta ahora el proceso de unidad en la principal central obrera cuenta con el aval del grueso de la dirigencia y sólo objeciones puntuales por parte del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que coordina el taxista Omar Viviani y que cuenta con referentes como Ricardo Pignanelli (mecánicos, SMATA) y Sergio Sasia (Unión Ferroviaria), entre otros. Para el resto de los sectores internos el debate pasa únicamente por el formato de conducción y, obviamente, los nombres.

La chance de una jefatura colegiada -remedo del triunvirato que integraron en 2004 Moyano, Lingeri y Susana Rueda, de Sanidad- aparece como mecanismo para zanjar diferencias irreconciliables en torno de los nominados y sólo por un período acotado de no más de un año.

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