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Moyano y la basura: ahora amenaza con paro nacional
Es tras la escalada del conflicto en Quilmes por municipalización del servicio. Ya lanzó los bloqueos en la Ceamse
Pablo Moyano
La disputa está relacionada con el fin del contrato de concesión de la firma Covelia -a cargo en los últimos años del servicio en Quilmes- a partir del lunes. Desde ese momento, según resolvió el Concejo Deliberante a pedido del intendente, la recolección quedará en manos del municipio con una estructura propia.
El gremio de Camioneros, que tiene en los recolectores el núcleo de poderío de los Moyano, reaccionó de inmediato y en forma preventiva: temen que si la iniciativa de Gutiérrez resulta exitosa, termine por generar contagio en otros municipios que también podrían ahorrar una parte considerable de su presupuesto con el pase de la actividad a su órbita.
Según el sindicato, está en juego la continuidad laboral de 430 choferes, barrenderos y recolectores que trabajan para Covelia. El municipio, en cambio, alegó haber ofrecido a todo el personal una garantía de continuidad en caso de aceptar el cambio de convenio colectivo al de los municipales por el mismo salario.
Durante el fin de semana se prevé que seguirá el paro de los choferes y la protesta frente a la sede municipal. El lunes, Marcelo Aparicio, secretario gremial de Camioneros, encabezará desde las 15 una asamblea con la presencia de los delegados de la rama Recolección. El dirigente le anticipó a este diario que la decisión mayoritaria hasta ahora es paralizar toda la actividad la semana que viene y organizar una movilización a Quilmes de 15 mil trabajadores.
En tanto, siguió ayer la escalada verbal entre los contendientes. Pablo Moyano, que durante la semana había advertido que de ser necesario el conflicto costaría "uno, dos o tres muertos", aclaró a medias esos dichos: "Los trabajadores, si tienen que dar la vida por mantener su trabajo, la van a dar". El hijo mayor del jefe de la CGT opositora se encontraba ayer en Italia, con una visita programada al papa Francisco como ítem central de su agenda.
De paso, dijo que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, a pesar de que "es de derecha, se portó mejor" con los trabajadores de la actividad que Gutiérrez, "que fue montonero". Otro costado del conflicto pasa por el hecho de que el intendente de Quilmes es un dirigente de peso en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que hoy lidera a nivel nacional Antonio Caló, jefe a su vez de la CGT oficialista y rival de Moyano.
Las palabras del hijo del líder camionero levantaron controversia y condenas de varios sectores. Ayer se ubicó en esa línea el ministro de Trabajo, Carlos Tomada: "Se merece mi repudio. No podemos permitir ese tipo de declaraciones".


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