5 de diciembre 2008 - 00:00

Moyano y Yasky, juntos para opacar sangría K

Hugo Moyano
Hugo Moyano
En zona neutral, enlazados por la diatriba antiliberal, Hugo Moyano y Hugo Yasky, jefes de la CGT y la CTA, olvidarán sus litigios y, flanqueados por piqueteros K, se mostrarán juntos a horas del escándalo gremial en Rosario que, anteayer, dejó un muerto.

Será el primer mano a mano de los Hugos tras el fallo de la Corte que dinamitó el monopolio gremial y reavivó entre ambos la antigua disputa de la representación. Operará, además, como continuidad del documento conjunto con el que repudiaron la trifulca rosarina.

A dúo, Moyano y Yasky se turnaban para disertar sobre «el fin del liberalismo», arrimados por Edgardo Depetri y Emilio Pérsico, caciques del Frente Transversal y el Movimiento Evita, piqueteros residuales K. Dato: Depetri gestionó el texto compartido por el episodio en Rosario.

Con auspicio de Olivos, la foto de ese cuarteto piqueterosindical irrumpe en momentos en que a Néstor Kirchner le brotan rebeldías en la costilla izquierda. Con matices y tonos propios, los Ibarra, Libres del Sur y Luis D'Elía se desmarcan del patagónico.  

  • Debate y reproches

  • Fenómeno explicable pero curioso porque se espeja en fugas en el PJ y el gremialismo, argumento de la rebelión de los grupos progres. La salida de Felipe Solá es el suceso más visible, pero no el único: el moyanismo, de hecho, vive horas de debate y reproches.

    Es más: ayer mismo, la CGT volvió a marcar disidencias con la política oficial al reclamarle a Cristina de Kirchner que una medida efectiva para incentivar el consumo sería eliminar la «tablita de Machinea», que obliga a pagar Impuesto a las Ganancias a trabajadores.

    Lo hizo tras una reunión del consejo directivo, en la calle Azopardo, donde también se presentó un informe sobre el impacto de la crisis. Según la CGT, tras un mapeo entre los gremios que la integran, a nivel nacional hubo al menos 11.800 despidos y suspensiones en los últimos 60 días.

    En el mismo tono, se deslizó un tibio elogio a los anuncios oficiales de ayer. «Todas las medidas tienen que tener una contraprestación: sostener el empleo y el poder de compra de los trabajadores», dijo Héctor Daer, vocero de la CGT.

    La cita conjunta entre los Hugos y la comandancia piquetera oficial -planeada para el martes, a las 19, en el teatro Margarita Xirgu- sugiere un tanteo sobre la posibilidad de movimientos compartidos entre dos sectores callejeros en combate permanente.

    «El 2009 va a ser un año difícil, de mucha agitación, y los sectores del kirchnerismo tenemos que estar listos para defender al gobierno en la calle», graficó ayer, entre la pretensión y el mal augurio, uno de los organizadores de la cumbre.

    Sobre ese pronóstico de tormentas, la intención es hacer confluir a los gremios y a los piqueteros -dos de las tres patas de la tropa K, junto a los intendentes del conurbano- para funcionar como custodia del gobierno de Cristina de Kirchner.

    A su modo, muy sui generis, propone una reversión de la teoría de Torcuato Di Tella respecto del realineamiento de los bloques de izquierda y derecha. ¿Cuánto soportaría la CTA el abrazoYasky-Moyano? ¿Cuánto permitiría la CGT la confluencia con el rival acechante?

    Una hipotética respuesta aparece, al voleo, para ambas preguntas: la supervivencia del esquema K. Así lo explican los piqueteros de Depetri y Pérsico: la defensa del modelo Nac&Pop que, dicen, encarnan los Kirchner y los tiene como soldados leales.

    En simultáneo, y sin el camionero, esos sectores de la gauche K -mesa donde también se sientan Eduardo Sigal (Frente Grande), Oscar Laborde (Frente Transversal) y, entre otros, Gustavo Cardesa (PI)- planean un acto para fin de año al que invitarán al ex presidente.

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