16 de abril 2010 - 00:00

Mozarteum rosarino abrió con gran ballet

Dirigido por Leonardo Reale, el Ballet Metropolitano hizo un programa ecléctico ybailó con refinamiento.
Dirigido por Leonardo Reale, el Ballet Metropolitano hizo un programa ecléctico y bailó con refinamiento.
Rosario - El Mozarteum Argentino, Filial Rosario, abrió su XXVIII temporada en adhesión al Bicentenario con una nueva presentación del Ballet Metropolitano de Buenos Aires. Con dirección artística de Leonardo Reale, uno de los máximos exponentes de la danza clásica del país y bailarín del Ballet Estable del Teatro Colón, el grupo constituido por nueve integrantes mantiene en su conformación una saludable movilidad ya que los bailarines se renuevan constantemente aunque con la presencia de algunos «históricos» como el mismo Reale.

El eclecticismo de su repertorio es evidente. Coreógrafos de diferentes orígenes, tendencias estéticas y lenguajes son interpretados con brío juvenil y una infrecuente unidad de estilo, fluidez expresiva y rigor técnico. La función en el bello recinto del Teatro de la Fundación Astengo incluyó a la primera bailarina invitada Cecilia Figaredo, artista de enorme predicamento al lado de Julio Bocca, ahora retirado de la danza y con el cambio inesperado efectuado en el Ballet Argentino que camina a tientas por otras rutas, se incorporó al Metropolitano con entusiasmo y con la calidad de siempre que la han transformado en una de nuestras mejores bailarinas.

Del Ballet del Sodre de Montevideo fue invitado un magnífico bailarín como Ismael Arias y del Ballet Oficial de Córdoba, Martín Parrinello. Junto a ellos Yanina Toneatto, Micaela Milanesi, Maia Cambero, Martín Alvarez y Catriel Campero conforman la compañía con la presencia de Reale, quien luego de dos años de reposo por motivos de salud, volvió desde este año con vitalidad y deslumbrante.

El programa comenzó con «Obertura» que ofició de presentación de las grandes posibilidades técnicas del elenco, con coreografía del mismo Reale sobre música de Eduard Lalo (un fragmento de «Namouna»). Luego vino «Paso a tres», de Manuel Mauri con diseños del cubano Alberto Méndez. El pas de trois es una muestra de amplio humorismo, donde son tomadas las formas clásicas con ironía. «A Mercedes», coreografiada por el joven Rodolfo Romero, que vino luego, entraña un homenaje a Mercedes Sosa y es un dúo muy emotivo que bailaron Reale y Figaredo con refinamiento.

«Fresco» es una creación del nortemericano Paul Vasterling sobre una de las suites de «La Artesiana», de Bizet que desarrolla en una estructura de tres movimientos un ballet musical de grandes exigencias técnicas que el grupo bailó sin tropiezos. La parte final trajo el estreno de «Tierra y luna», con coreografía de la catalana María Rovira, que parte de un poema de García Lorca para luego utilizar una música de sabor flamenco de X Alfonso, un compositor cubano elegido por Rovira para ilustrar su lenguaje de fuerza salvaje a través del contrapunto de grupos de hombres y mujeres enfrentados en una contienda de pasos rápidos de evocación andaluza.

* Enviado Especial

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