Muchos argumentos, pero una sola razón

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El dólar sigue mandando (determina la suerte del precio de la mayoría de los activos financieros). Desde hace un tiempo que hablamos de esta hipótesis y la realidad continúa apoyándola. Ahora, por qué sube o baja el dólar es otro tema que merece más de una explicación. Aquí tendríamos que hablar en primer lugar de los flujos de dinero de corto plazo, luego de las distorsiones inducidas por la distribución de fondos para el rescate del sector financiero, de las imperfecciones del sistema de transacción, de la influencia del análisis técnico, de las amenazas de hiperregulación a los mercados formales, recién en último lugar de la macroeconomía y cubriéndolo todo, de los rumores.

Fueron precisamente los rumores lo que determinó en gran parte lo sucedido ayer. Una nota aparecida en un periódico financiero asiático daba cuenta de que el Gobierno chino estaría por alterar el mix de sus reservas (se estima un 60% en dólares, 30% euros y yenes y el resto monedas varias). Esto llevó a que el dólar retrocediese el 0,7% durante la mañana, desencadenando la usual cadena: commodities en suba y acciones vinculadas en suba, impulsando un 1% arriba al Dow. Poco antes de mediodía se supo que no se trataba de una versión oficial y el dólar dio un giro de 180% terminando la jornada un 0,7% arriba. Esto golpeó a los commodities y a las acciones llevando a que el Promedio Industrial cerrara en 9.867,96 puntos (baja del 1,05%).

Con mayoría de balances mejor que lo esperado, los problemas del Bank of America para salirse de las garras del Tesoro y las dificultades en el tema precios de Monsanto fueron las dos peores noticias corporativas. Si no mencionamos hasta aquí la tasa (trepó a 3.558%) es porque era claro desde temprano que la demanda de la emisión de Treasuries indexados a 5 años no era excelente. ¿Golpeó la discusión en el Congreso al mercado? Indubitablemente, no.

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