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Mujica encara con pronósticos a favor la pelea por el balotaje

Con el 98,6% de los votos escrutados, la Corte Electoral confirmó las proyecciones que habían sido adelantadas por las encuestadoras privadas. El Frente obtuvo el 48,16% de los votos, el Partido Nacional el 28,94% y el Partido Colorado el 16,9%. Cuarto se ubicó el Partido Independiente de Pablo Mieres, con el 2,47% de los sufragios, dato que no diría mucho si no fuera porque a Mujica le faltan más o menos esos votos para ser consagrado presidente y porque el PI es de tendencia progresista.
Un dato importante: aún restan contabilizar 32.154 votos observados, que corresponden a autoridades de mesa y custodios que no pudieron sufragar en el sitio asignado por estar afectados a tareas electorales. Ese 1,4% del padrón le dará a la izquierda algunos votos más, sobre todo si se tiene en cuenta que en buena medida pertenecen a su bastión de Montevideo.
Sobre esta base, el oficialismo pretende que el escrutinio final, que se iniciará hoy, lo acerque a la cifra mágica del 48,5% necesario para renovar su mayoría en el Congreso. Y, de paso, claro, acercarse a la mayoría en el balotaje.
«Hay un balotaje muy exigente en Uruguay y vamos por la segunda vuelta, nos tenemos confianza. El país está dividido en dos mitades, en una suerte de partido rosado y el Frente», enfatizó Mujica a medios locales. El ex tupamaro se refirió así al apoyo explícito brindado por el colorado Pedro Bordaberry a Lacalle para la próxima contienda, que se tradujo ayer mismo en una reunión. Otro peso pesado del coloradismo, el dos veces presidente Julio María Sanguinetti, sumó también su influencia al afirmar que «Lacalle nos da más garantías».
A pesar de que los nacionalistas obtuvieron menos votos de los que anticipaban los sondeos, «Lacalle recibió una buena noticia que fue el espaldarazo» del PC, indicó a Ámbito Financiero el politólogo Antonio Cardarello. No obstante, el analista advirtió que «no será fácil para Bordaberry que los colorados vuelvan a votar a los blancos cuando durante la campaña se reforzó la idea contraria», indicó en referencia al eslogan de los conservadores: «Colorado vota colorado».
«A mí me da la impresión de que Mujica tiene una ventaja importante. Va a tener la mayoría en la Cámara y eso significa que tiene la llave de la gobernabilidad en el Parlamento», indicó a esta enviada, por su parte, el analista Daniel Chasquetti. «El número de votos obtenidos por el oficialismo está muy cerca de una cifra estimable de triunfo. Si calculamos los votos sumados de blancos y colorados están por debajo del Frente Amplio en unos 50 mil votos», continuó.
Una eventual fuga de votos colorados hacia el Frente es posible dados los fuertes sentimientos antiblancos de muchos de sus simpatizantes, un fenómeno que, incluso siendo marginal, podría resultar vital dado lo cerca que quedó Mujica del triunfo. Pero más allá de eso, y de que incluso favorecería al ex tupamaro una pequeña tendencia al voto en blanco, las miradas se concentran ahora en el Partido Independiente, cuyos votos podrían inclinar la balanza.
El PI está conformado por ex miembros de Nuevo Espacio, el partido de Zelmar Michellini, que se opusieron a la unión de la agrupación al FA en las elecciones de 2004.
«Por el comportamiento de los seguidores del PI en comicios anteriores sabemos que casi dos tercios del electorado fue con el centroizquierda y un tercio con la derecha», indicó Chasquetti. «Hay que tener en cuenta que la izquierdista Asamblea Popular, que recolectó menos de un punto en los comicios de ayer, también va a ir para Mujica. Estos dos partidos serán reclutados por el Frente», afirmó el analista.
Consciente de que su voto se dividirá, Pablo Mieres prefirió dar libertad al electorado y no manifestó su respaldo a ninguno de los rivales del balotaje.
El analista Chasquetti indicó, además, que el Frente no consiguió el triunfo en primera vuelta por «cuestiones que tienen que ver con el candidato». «Mujica está mucho más lejos del centro que Tabaré Vázquez y cometió errores en su estrategia de campaña, incluidas varias declaraciones que generaron polémica y le impidieron conseguir más votos», indicó.
«Con Lacalle pasa lo mismo, pero hacia la derecha. Fueron unas elecciones con candidatos muy a los extremos. Los resultados habrían sido otros para ambos partidos con fórmulas encabezadas por Astori y Larrañaga», aseguró.
Mientras, sin perder tiempo, Mujica y Astori comenzaron a delinear inmediatamente una estrategia para la nueva campaña, para la que confían en una participación mayor de Vázquez. Una carta ganadora, dado su 60% de respaldo.


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