Con el tiempo, él mismo se convertiría en maestro. Nunca alcanzó el estrellato, quizá nunca se lo propuso, pero sus actuaciones, casi siempre en voz calma, ocasionalmente quejosa, quedan en la memoria.
En cine empezó con un proyecto de Juan Bautista Stagnaro llamado "El proyecto", 1968. Pero llamó la atención recién en 1976, como el kioskero al que le destruyen la casilla por querer ayudar a un inconsciente en "Juan que reía", el debut de Carlos Galettini.
En total estuvo en una quincena de películas, como "La clínica del dr. Cureta", "Seré cualquier cosa pero te quiero", "Mala época", "El descanso" e "India Pravile", pero hizo un solo protagónico, tan admirable como ignorado: el padre de Belén Blanco en "Lisboa", de Néstor Lescovich, un film de cámara, prácticamente con solo ellos dos en pantalla. Los estudiantes de cine lo apreciaban, además, por su buena voluntad para ayudarlos en sus cortos.
La televisión lo registró en "Un mundo de 20 asientos", "Crecer con papá, "Cebollitas", "Hermanos y detectives", el reciente "Farsantes", y particularmente "El puntero", entre otras series y novelas.
Lo despiden hoy su esposa, la actriz Adriana Aizemberg, y sus hijos Pablo y Rodrigo Moreno, este último ya conocido director de cine, en el Panteón de Actores de la Chacarita.
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