26 de febrero 2010 - 00:00

Murió J. A. Ciancaglini, maestro de productores

«Gratum facere, verum dicere», la vieja consigna del Mar del Plata Day School define exactamente a José Antonio Ciancaglini, que además de educador fue productor de su cuñado Leopoldo Torre Nilsson y de varios jóvenes realizadores. Alto, entusiasta, de espíritu deportivo (había sido un buen rugbier) y buen anfitrión, Ciancaglini murió el viernes último en Mar del Plata, donde residía con su esposa Graciela, la Grace de toda su vida. Con ella fundó el Day School en 1957, y viajó por medio país en los 80 con unas maravillosas muestras itinerantes de cine para niños y jóvenes a lo largo del país (cinco provincias por año, una idea que convendría reflotar), trayendo películas de todo el mundo y también a sus propios autores, para conversar con los chicos.

Metido en el cine por amor a Grace, Ciancaglini aprendió el oficio en películas de su suegro Leopoldo Torres Ríos, colaboró con su cuñado en buena cantidad de títulos, entre ellos el exitoso «Martín Fierro», y también produjo rarezas como el viaje africano de Mario Sabato «Hola, señor león», y el spaghetti western «El hombre de la venganza», de Enzo Barboni, más conocido como E. B. Clucher, con Leonard Mann y Woody Stroode.

Pasado el tiempo, despuntó otra vez el vicio con el sensible «Escrito en el agua», de Marcos Loayza sobre un adolescente y su abuelo (Mariano Bertolini, Marcos Woinsky), y el más reciente «Como mariposas en la luz», del marplatense Diego Yaker, sobre las peripecias de un joven (Lucas Ferraro) emigrado a Cataluña en busca de trabajo. Respecto a su capital inicial, Ciancaglini bromeaba que lo había hecho gracias a su suegra May Nilsson, que le pagaba para vigilar las posibles aventuras galantes del marido, y a éste, que le pagaba para que no le contara nada a la esposa (dicho sea de paso, May fue la fundadora del colegio Highlands, de Vicente López, donde Grace y su hermana Maisie trabajaban como maestras).

P.S.

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