8 de febrero 2017 - 00:00

Murió Todorov, un lúcido pensador de la modernidad

El intelectual búlgaro-francés, que visitó la Argentina en 2010, publicó un artículo controversial sobre los “riesgos de la memoria incompleta”.

Tzvetan Todorov. El pensador humanista condenó por igual las atrocidades del comunismo y el avance de las ideologías neoliberales.
Tzvetan Todorov. El pensador humanista condenó por igual las atrocidades del comunismo y el avance de las ideologías neoliberales.
A los 77 años murió anteanoche en París Tzvetan Todorov, uno de los pensadores más lúcidos y originales de la modernidad. Nacido en Bulgaria, Todorov se estableció a los 24 años en la capital francesa, huyendo del régimen comunista de su país. Su popularidad en círculos intelectuales data de los años 70, cuando integró el grupo Tel Quel junto a ensayistas como Roland Barthes, Gérard Genette, Julia Kristeva, Christian Metz, A. J. Greimas y Moustafa Safouan, provenientes todos ellos de la Escuela Práctica de Altos Estudios del Centro Nacional para la Investigación Científica. Era la época en la que reinaba el estructuralismo y la semiótica, y Todorov, dentro de ese contexto, fue uno de los mayores contribuyentes en la difusión del llamado "formalismo ruso" en la literatura y las artes.

Sin embargo, con el paso de los años y a medida que algunos de sus excompañeros tomaban posiciones cercanas a la izquierda, él se apartó. Eso no significó que adhiriera a un pensamiento neoliberal, ideología que no dejó de condenar: "El neoliberalismo es un peligro muy próximo, porque es la ideología de nuestros gobernantes", dijo en 2014. "Hay otras ideologías que se perciben peligrosas, pero el neoliberalismo sustituye a la democracia, con lo cual nos encontramos en un régimen que ya no corresponde a la definición de democracia". Solía mencionar a Nelson Mandela como ejemplo del político modelo: "Logró vencer un enemigo de envergadura, el sistema del apartheid, sin verter una gota de sangre. Lo que hizo fue encontrar en sus enemigos una luz de humanidad y comprendió las razones de su hostilidad y acabó por convertirlos en amigos".

Considerados sus trabajos un símbolo del espíritu de la unidad del Este y el Oeste, y el compromiso con los ideales de libertad, igualdad, integración y justicia, Todorov buceó en las relaciones de alteridad (condición de ser otro) después de haber huido del régimen de Bulgaria. "Desde finales de la Guerra Fríla democracia en Europa está sometida a numerosos peligros. Y la mayoríde ellos no procede del exterior, sino de las reglas y mecanismos de la propia democracia, que se han llevado al extremo de la perversión extenuando el sentido original del sistema moderno", sostuvo. "En la sociedad actual estamos exagerando el miedo a los otros. Y ese terror a los que consideramos bárbaros nos convierte en bárbaros a nosotros.

Autor de obras como "La teoríde la literatura de los formalistas rusos" (1965), "La conquista de América" (1984), "Frente al lí(1991, donde investigó el tema de los campos de concentración nazis) o "Los abusos de la memoria" (1995), Todorov centró sus preocupaciones en la relación con el otro, el legado de la Ilustración, las distorsiones de la memoria o los desafíde las democracias.

Ganador del Premio Príde Asturias de Ciencias Sociales 2008 y la medalla de la Orden de las Artes y de las Letras en Francia, criticó con dureza el pensamiento neoconservador y el ultraliberalismo de los actuales estados democráticos que, según él, tienen los mismos rasgos que edificaron el estalinismo y el fascismo. "Crecíbajo un régimen comunista que presentaba todas sus medidas como algo que debíconducir a la felicidad universal, y experimento una fuerte desconfianza cuando me dicen que algo se hace por mi bien", decía. "Comprender al enemigo quiere decir también descubrir en qué nos parecemos a él. No hay que olvidar que la inmensa mayoríde los crícolectivos fueron cometidos en nombre del bien, la justicia y la felicidad para todos.

En 2010 publicó un artículo en el diario El País de España que fue controversial en la Argentina. "Las causas nobles no disculpan los actos innobles", escribió en "Los riesgos de una memoria incompleta", a partir de su experiencia en nuestro país donde dio, ese año, una serie de conferencias. Invitado a recorrer el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, en la ex ESMA, reconoció más tarde que esa visita provocó en él sensaciones encontradas. La ausencia de referencias a las víctimas de la guerrilla motivó que escribiera ese artículo.

"La Historia nos ayuda a salir de la ilusión maniquea en la que a menudo nos encierra la memoria: la división de la humanidad en dos compartimentos estancos, buenos y malos, víy verdugos, inocentes y culpables. Si no conseguimos acceder a la Historia, ¿cómo podríverse coronado por el éxito el llamamiento al Nunca más? Cuando uno atribuye todos los errores a los otros y se cree irreprochable, está preparando el retorno de la violencia, revestida de un vocabulario nuevo, adaptada a unas circunstancias inéditas", escribió en El País.

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